TOLUCA, Estado de México, martes 10/02/2026.- Un tribunal del Estado de México impuso una sentencia de 70 años de prisión contra María Elena Martínez Robles, exalcaldesa de Amanalco y militante de Morena, tras confirmar su participación directa en un doble homicidio que sacudió a la región y evidenció la gravedad de la infiltración criminal en gobiernos municipales.
La investigación acreditó que Martínez Robles ordenó la operación que derivó en el asesinato del síndico municipal, Miguel Ángel Lara Cruz, y de su escolta. Ambos fueron enviados bajo instrucciones de la entonces alcaldesa a una zona controlada por grupos delictivos, donde los mataron. El tribunal determinó que la exfuncionaria actuó como colaboradora necesaria en la ejecución del crimen, abusando de su cargo y de la estructura institucional que encabezaba.
Además de la pena privativa de libertad, la exalcaldesa fue sancionada con multa, reparación del daño para las familias de las víctimas y la pérdida de sus derechos civiles y políticos. La gravedad del delito, el abuso de autoridad y la planeación previa fueron factores determinantes en la severidad de la sentencia.
La condena a Martínez Robles representa un golpe político significativo para Morena, pues exhibe la responsabilidad penal de una figura que contaba con cargos de representación y que, tras llegar al poder, terminó involucrándose en un crimen de alto impacto. Su trayectoria, que incluyó un periodo de gobierno, afiliación partidista y vínculos incómodos, concluye con una sentencia que marcará precedente en la vida pública local.
Organizaciones civiles calificaron el fallo como un avance hacia la rendición de cuentas, aunque insistieron en que se requieren mecanismos más sólidos para impedir que figuras electas utilicen el poder municipal para favorecer intereses criminales. La sentencia abre un nuevo capítulo en la discusión sobre la responsabilidad política y penal de alcaldes y servidores públicos que, lejos de proteger a su comunidad, terminan utilizándola como plataforma para la violencia y la impunidad.
El caso de María Elena Martínez Robles no solo cierra una etapa judicial, sino que se convierte en un recordatorio contundente de que el poder público debe vigilarse, fiscalizarse y ejercerse con transparencia, porque cuando cae en manos equivocadas, el costo se mide en vidas humanas.


