MÉRIDA, Yucatán, viernes 30/01/26.- Acostumbrado a dilapidar y a llenar sus bolsillos del erario estatal, como hizo como secretario de Obras Públicas y de la innombrable Ivonne Ortega, ahora Panchairo Torres Rivas renta una casa de $300 mil al mes.
Francisco “Panchairo” Torres, rico empresario turístico y dueño de cenotes y holeteles, gracias a la fortuna que amasó con Ivonne Ortega, se pasa la austeridad por el arco de sus hé y rentó un edificio, para él y sus más cercanos amigos que colocó en la Japay, en una exclusiva zona del norte de Mérida.
Es bien sabido que a Panchairo, también conocido como el señor de las fugas, no le gusta despachar en las oficinas del centro de la Japay, y por eso ocupaba la oficina en la colonia Alemán, a la que por cierto llegaba a las 11 de la mañana, obviamente todo crudo e incluso ebrio en ocasiones, porque si algo le gusta a Torres Rivas, además de llenar de fugas la ciudad, es chupar y es lo mejor que hace.
Desde hace unos días, Panchairo y sus cuates se trasladaron al edificio que ocupaba la Auditoría Superior del Estado (ASEY), donde trascendió que pagan una renta de 300 mil pesos al mes. ¿Y la austeridad que tanto le echan en cara a los ciudadanos?
Esos 300 mil pesos al mes (3.6 millones al año) bien podrían servir para reparar muchas fugas o para mejorar el servicio. Tal vez si se ahorraran ese millonario recurso podrían mejorar el internet en la sede del centro de la Japay, donde las cajeras tienen que estar alzando las terminales de cobro con tarjeta para “captar señal”.
MENTADA DE MADRE: Este despilfarro es un insulto a los ciudadanos, porque el servicio se ha deteriorado a gran escala desde que Panchairo llegó a la Japay. La presión es pésima sobre todo los fines de semana, porque apagan las bombas de suministro, pues al personal de guardia les advirtieron que si se llegan a quemar a ellos se los cobrarán. Lo mismo pasa cuando llueve, porque si un rayo quema los equipos, se lo cobran al personal.
A todo eso se suma la falta de mantenimiento general, porque la Japay se ha convertido en una caja chica para Panchairo y sus amigos.


