MÉRIDA, Yucatán, miércoles 21/01/26.- Injusta justicia o “bisteques” de los jueces: Mientras que a Samuel Isaac Reyes Trejo lo condenaron a 15 años de cárcel, por abuso sexual, a Israel Alejandro Cetina Cauich lo condenaron a sólo OCHO años por violación equiparada.

Los autores de estas dispares sentencias son dos juezas: De la que condenó a 15 años ocultaron su nombre, y la que “regaló” la condena fue la juez de control de Kanasín, Wendy Jazmín Herrera Tun.

En ambos casos, a los dos sujetos los condenaron por medio de un proceso abreviado, que les redujo la condena, en especial a Israel, quien creemos le cayó muy bien a la jueza para darle una burla de sentencia.

CASO SAMUEL ISAAC: Lo condenaron a 15 años, porque abusó sexualmente de una niña de CINCO años de edad, en Dzilam González, luego que la madre de ella la dejara bajo el cuidado del degenerado, porque fue a recoger útiles escolares.

El abuso sexual fue el 12 de septiembre de 2023, a las 14:30 horas, cuando Samuel Isaac estaba en una casa de Dzilam González, al cuidado de dos menores, ya que la madre de las niñas le tenía confianza y por eso se la había dejado a su cuidado para ir a un evento público de entrega de útiles escolares.

El sujeto llevó a la niña de CINCO años a la segunda pieza de la casa, donde ejecutó actos lascivos en agravio de la niña, pero cuando la madre de la niña volvió lo vio subiendo su pantalón y a su hija subiendo su calzón.

El sujeto huyó, pero luego lo detuvieron policías de la Secretaría de Seguridad Pública.

CASO ISRAEL ALEJANDRO: Este sujeto violó con sus dedos y con su pollo, a la hija adolescente de la que fue su “Xun” (querida, amante, concubina), a fines de junio del 2021, en la madrugada, en una casa del fraccionamiento CROC, de Kanasín.

El 24 de febrero del 2023, a las ocho de la noche, en la misma casa, Israel Alejandro le hizo “dzis” (penetró con su pollo) a la adolescente.
Al final, la muchachita confesó lo que le había hecho el ex “Ke’ex” (Querido, amante, concubino) su madre, lo denunciaron y lo detuvieron por medio de una orden de aprehensión.

La bondadosa juez Wendy Jazmín Herrera Tun, no creemos que haya bistequeado, le impuso una más que ridícula sanción al depravado.