UMÁN, Yucatán, jueves 31/07/25.– Otra vez en líos por su incapacidad: Lejos de apaciguar los ánimos, la alcaldesa Kenia Walldina Sauri encendió más el enojo de ciudadanos que protestaron por el paso del gasoducto en calles de Umán.

Lejos de calmar los ánimos, la actitud de la alcaldesa fue percibida como evasiva, pues, según afirman testigos, en lugar de atender las dudas, Kenia interrumpió el diálogo con los inconformes para responder una llamada telefónica, justo cuando un reportero le preguntaba sobre su postura ante la inconformidad.

Ayer miércoles, los inconformes bloquearon los accesos a Umán y la preocupación de Kenia no era solucionar el conflicto, sino lograr que se abriera el paso porque el gobernador Joaquín Díaz Mena y la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, iban a tener un evento en Oxcum, comisaría de Umán.

La presidenta municipal se deslindó del proyecto, aseguró que la obra no corresponde a su administración y que su presencia obedecía únicamente a una “preocupación” manifestada por la empresa responsable del gasoducto.

“Los de la empresa van a venir a hablar con ustedes”, declaró ante los vecinos, quienes exigían respuestas claras sobre los impactos de la obra en su comunidad, pero la incapacidad de la alcaldesa los dejó sin respuestas.

Es una falta de respeto que no nos dé la cara y nos mande a hablar con la empresa, afirmó una de las manifestantes, quien dijo que quieren saber si el gasoducto es un riesgo para sus familias, y nadie les da respuestas.

La comunidad exige que se transparente la información sobre el proyecto, se hagan consultas públicas y se evalúe el impacto ambiental. Mientras tanto, la incertidumbre y el malestar continúan creciendo entre la gente de Umán.