MÉRIDA, Yucatán, sábado 26/07/25.- La Guerra de Castas, que comenzó en 1847 debido a la desigualdad social, la explotación de indígenas mayas y la pérdida de sus tierras, no ha cambiado nada: los campesinos de la Península de Yucatán aún sufren el robo y despojo de su patrimonio.

“Este mes de julio se cumplen 178 años de la rebelión de nuestros abuelos mayas y seguimos sufriendo el robo de tierras”, contó el ex comisario de Sahacabá Santos Simón Ku Ek, quien junto con otros ejidatarios contrademandaron a empresarios que los acusan del “despojo de 120 hectáreas que son nuestras”.

Aunque han demostrado con Cédula Catastral y carpeta básica que esas tierras pertenecen a 371 campesinos de Sahcabá, comisaría de Hocabá, los empresarios nos quieren robar, no acatan la orden del Tribunal Unitario Agrario.

El caso ya lleva siete años: el Tribunal dictó sentencia favorable para los ejidatarios, pero los empresarios se ampararon y el litigio sigue en prejuicio de los indígenas que no pueden sembrar.

Otro ejemplo: En la denuncia que los campesinos mayas José Lorenzo Canché Díaz, Francisco Rosendo Canché Poot, María Natalia Mukul Ku, Juana Ceballos Casanova, Faustino Mena Crespo y otras 340 personas del ejido Cinco Colonias de Mérida interpusieron hace cinco años por el despojo de 18 hectáreas en la capital yucateca.

“También tenemos pendiente el pago de 204 hectáreas que nos expropiaron para construir el aeropuerto de Mérida”, aseguró don Faustino Mena Crespo, comisario del ejido Cinco Colonias.

LES DARÁ ATOLE CON EL DEDO: Aunque a sus compañeros campesinos de la zona arqueológica de Mayapán aún no les pagan, se dijo confiado en que las autoridades encabezadas por el gobernador Joaquín Díaz Mena y el gobierno federal resuelvan los casos de despojo, porque la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, está enterada.

“Cuando la mandataria vino a Mérida le entregamos copias de las denuncias que interpusimos, porque el Instituto de la Vivienda de Yucatán (IVEY) promovió hace años la invasión de 18 hectáreas en la colonia Roble Alborada, donde otorgaron lotes con escrituras sobre nuestras escrituras”, aseveró.

El abogado Luis Antonio López confirmó que anualmente hay decenas de denuncias por despojo y robo de tierras, no sólo en Mérida y Sahcabá, sino en Conkal, Ucú y otras comisarías de la Península y zonas costeras.

“Los empresarios y gente foránea se aprovechan de la ignorancia de los campesinos mayas”, explicó el litigante, cuyos abuelos fueron indígenas del Oriente de Yucatán.

La rebelión de La Guerra de Castas, que comenzó en julio de 1847 y terminó en 1901 entre los mayas Cruzo´ob contra los criollos y mestizos (“blancos”) se debió a los abusos y despojo de tierras, “pero eso no ha cambiado nada”, indicó.

A su vez, el historiador y Capitán retirado del Ejército Mexicano José Góngora López dijo que los habitantes de Tihosuco, Sacalaca, Sabán, Tepich, Kancabchén y otros sitios de Quintana Roo, así como en Chichimilá, Yucatán, donde ocurrió La Guerra de Castas, cada año conmemoran la rebelión maya.

“La mayoría de esas ciudades fueron abandonadas desde 1860 y repobladas en la tercera década del siglo XX, pero siguen igual que hace 178 años, porque la población maya carece de justicia y derechos”, precisó.

Como ejemplo, habló de Cisteil, una comunidad maya hablante que vive de la siembra del maíz y calabaza.

“Es una comunidad que vive en pobreza extrema, aunque es importante por ahí hubo un acontecimiento histórico con el líder indígena Jacinto Canek en 1761”, recordó.

“No puede haber justicia si no hay progreso, urge que los gobiernos dirijan su mirada a Cisteil y otras comunidades pobres en la Península de Yucatán”, finalizó.