UMÁN, Yucatán, jueves 24/07/25.- Totalmente embrutecido por el alcohol y las drogas, el rapazuelo, bueno para nada, Juan Pablo M.O. (a) “Buches”, de 22 años de edad, golpeó con un tubo una patrulla de la policía de Umán.

Al sujeto lo sometieron, lo detuvieron y de la juez de control de Umán, Iliana Elizabeth Álvarez de la Cruz lo imputó por los delitos de daño en propiedad ajena cometido contra institución pública y portación de armas e instrumentos prohibidos.

La juez lo dejó libre y le impuso las medidas cautelares de firmar periódicamente ante la Fiscalía Investigadora en Umán; no salir del Estado sin autorización judicial, y sometimiento a cuidado y vigilancia. Programó la audiencia de vinculación para el viernes 25 de julio.

EL DELITO: Fue el viernes 18 de julio, a las 13:45 horas, en la calle 12 entre 27-A y 27-B de la colonia Santa Cruz, de Umán, y llevaba un tubo metálico de un metro de largo y que con ambas manos blandeaba en el aire de manera brusca, mientras gritaba insultos e improperios.

Al detenerse cerca policías de Umán, a bordo de una patrulla, “Buches” se acercó y, sin mediar palabra alguna golpeó el costado del vehículo oficial y el marco de la puerta, rodeó el vehículo policial, quedó en el otro costado y le dio un golpe a la puerta trasera, de modo que los uniformados lo detuvieron.

MÉRIDA
Por atentar patrimonial y psicológicamente contra sus padres, la abusiva y malnacida de Carmen Oliva O.M., de 52 años, quien dirige dos empresas de desinfectantes, propiedad de sus progenitores, la vincularon a proceso penal por el delito de violencia familiar en agravio de sus padres de la tercera edad, los señores Raúl O.O. y Thelma Olivia M.P..

La juez de control Silvia Pamela Cetina Bautista, quien, después de imputarla la vinculó y le dejó las medidas cautelares de firmar periódicamente; no salir del Estado sin autorización judicial; sometimiento a cuidado y vigilancia, y prohibición de acercarse a las víctimas y a sus domicilios. Dio un plazo de TRES meses para acabar de investigar este caso.

La Carmen dirige dos empresas de desinfectantes, una ubicada en el Centro de Mérida y la segunda en la colonia Mulchechén II, de Kanasín, pero, debido a que gasta demasiado ya las quebró y obligó a sus papás a pedir dinero prestado a los bancos.

Esto se da desde el año 2020, debido a los sueldos exorbitantes y cantidades de dinero que siempre le ha pedido a sus padres bajo amenazas, engaños y violencia psicológica; además, a sus papás les quitaba el sueldo que les correspondía y sólo los dejaba mil pesos.
Para hacer todo esto, la malnacida Carmen aisló a sus padres de sus demás hijas.