MÉRIDA, Yucatán, jueves 03/04/25.- Aunque su debacle comenzó desde la segunda década de este siglo, los periódicos impresos en Yucatán se encuentran inmersos en una crisis a la que no le ven la salida.

En el caso de Novedades de Yucatán, la crisis es económica. Sus finanzas van tan mal que en las dos últimas quincenas no les han pagado a tiempo a los trabajadores. Ante estos los empleados de Novedades y De Peso iniciaron un paro de brazos caídos.

En Por Esto la crisis de credibilidad, que arrastran desde su fundación, se agudizó en estos días con denuncias de influyentismo y protección de una juez a la directora general del periódico, Alicia Menéndez Figueroa, hija del nefasto Mario Renato Menéndez, para evitar que comparezca en una denuncia por difamación que le atribuyen inversionistas de Paraíso Sisal.

Ambos periódicos han perdido muchos lectores en los últimos años. Pese a que gozan de muchos recursos, ninguno ha dado el salto cuantitativo para sumarse a la nueva era digital. El rezago ya comienza a pasarles factura, los yucatecos ya no los leen y muchos menos los compran.

Tienen versiones digitales, pero distan mucho de tener el dinamismo y la conexión con la gente que tienen muchos sitios digitales.

Es el triste panorama que rodea a los periódicos impresos, que están condenados a desaparecer y a sus versiones digitales no les va mejor, porque son simples copias de un quehacer periodístico que murió con el Siglo XXI. Los periódicos impresos están muertos… solo ellos no lo saben.