MÉRIDA, Yucatán, 08/03/24.- sábado Once días después de que causó destrozos en una cafetería del Centro y amenazó a la empleada, ayer viernes detuvieron e imputaron al catalán Joan S.M., por los delitos de daño en propiedad ajena (2), amenazas e injurias.

Al extranjero, de origen español, lo detuvieron en cumplimiento de una orden de aprehensión, durante un operativo policiaco que se efectuó ayer viernes en la mañana en la calle 64 entre 73 y 71, casi una veintena de elementos de la Policía Estatal de Investigación, Fiscalía General del Estado y Secretaría de Seguridad Pública.

La detención se llevó al cabo para dar cumplimiento a una orden de cateo y aprehensión en contra del extranjero que vive en un Airbnb y es supuesto terapeuta especializado en ayudar a las mujeres y niños vulnerables.

RECORDATORIO: El martes 25 de febrero, bajo el título “Español satahol agrede a joven empleada en una cafetería de Mérida: Merece castigo”, El Grillo publicó que un español que “lucha por mejorar el mundo”, irrumpió en una cafetería del centro de la ciudad, donde violentó a una joven empleada supuestamente porque le molesta la música del establecimiento.

El sujeto entró agresivamente a la cafetería y comenzó a romper cosas de la cafetería, sin importarle las súplicas de la empleada de que no lo hiciera, ya que le daba mucho miedo.

LO SUCEDIDO AYER VIERNES: Luego de la denuncia de la agraviada y del propietario del negocio afectado, Ruth Elizabeth M.P. y Alexis Marco V.B.P. (ambos extranjeros) se emitió una orden de aprehensión en contra de Joan.

Una vez detenido lo llevaron al Penal meridano y la juez de control Jazmín Ojeda Alayón lo imputó por los delitos antes mencionados, le impuso la medida cautelar de prisión preventiva por todo el tiempo que dure el proceso y programó la audiencia para vincularlo a proceso penal para el jueves 13 de marzo.

PRECISIÓN: Cabe mencionar que la medida cautelar de prisión preventiva la puede llevar en prisión o en resguardo domiciliario, pues los delitos que le imputan no son considerados graves y el incoado no puede salir del país, pues le retuvieron su visa y su pasaporte.

LA DENUNCIA: Indica que el martes 25 de febrero, a las 6:50 horas, entró a la cafetería “Café Lavé”, que funciona en el inmueble 526-B de la calle 73 entre 62 y 64 del Centro y que a esas horas aún no estaba abierta al público, aunque estaba la empleada de nombre Ruth Elizabeth M.P. preparándose para iniciar las labores del día, a las 7 horas.

Cuando Joan vio a la empleada le dijo que la música está muy alta, que era terapeuta y ayuda a las mujeres; yo hago cosas por el país. Tú eres una inútil, haces café de mierda, sólo limpias meados.

Estoy harto de ustedes, voy a aventar por el patio fuego, agua, voy hacer que los demanden los comensales y si le dices a la policía voy a entrar con un cuchillo a la cafetería y a la galería y voy a romper todo.

“A ti te puedo hacer cosas y nadie se va enterar, si le avisas a la policía, conozco gente de Kanasín y Umán que te pueden cortar el cuello. Yo pido respeto, tú me respetas y yo te respeto, pero no música alta, no”, le dijo el, al parecer trastornado sujeto.

Como la querellante no le decía nada, el sujeto continuó y le dijo que la música estaba alta y que él hace cosas por el país.
Acto seguido, agarró de una mesa un servilletero, lo aventó al piso y regresó a la barra y dijo: “Música baja, no me chingues”, luego agarró el bolso de la querellante y lo arrojó al piso con todo su contenido y dijo: “No me chingues más; ¿es lo que quieres, es lo que quieres?”.

Enseguida tomó un jarrón de artesanía y lo tiró fuera de la barra y dijo no me chingues más, y no me manden a nadie aquí a lado porque les juro que le escupo esta puta mierda; yo no actúo así, pero me chingan, y así reacciono.

Soy una persona que lucha por reparar este puto mundo y me caga la gente racista, asquerosa, y tú trabajas para esta mierda de gente, eres cómplice de esta mierda, le dijo totalmente fuera de si el extranjero a la temerosa empleada.

La querellante le decía que se calmara, pero el extranjero tomó una jarra de cristal y decía: “¿Lo rompo, lo rompo?, segura, segura, y aventó la jarra al piso, para luego tomar un Ipad que estaba en la parte interna de la barra y lo levantó diciendo “¿Lo rompo, lo rompo?”, para seguidamente retirarse del lugar”.