VALLADOLID, Yucatán, lunes 15/07/24.- Luego de haber recibido su merecido de parte de los “Kolises” del Penal de Ebtún (Valladolid), el taquero José Reyes Bates Peniche pasará un cuarto de siglo en ese reclusorio, pues lo condenaron por haber violado a una niña de 13 años, de Espita.

Al espiteño lo condenó la juez de control del Quinto Distrito Judicial, Claudia Crisol Antonio Mayor, por el delito de violación equiparada (4), luego de que la audiencia intermedia fue el 31 de octubre de 2023 y, debido a un amparo, el juicio oral se llevó al cabo del 26 de junio al 12 de julio.

SALDRÁ EN 2047 DEL ‘BOTE’: Al sujeto lo detuvieron en cumplimiento de una orden de aprehensión y por eso compurgará la pena corporal del 5 de mayo del 2022 al 5 de mayo del 2047.

Al taquero violador también lo amonestaron públicamente; le suspendieron sus derechos políticos; lo multaron con $721,650; pagará $20 mil por la reparación del daño; deberá reparar el daño moral en abstracto; pagará los gastos de atención psicológica que se acredite en la etapa de ejecución de sentencia, y le prohibieron acercarse a la afectada a una distancia de 200 metros por el plazo máximo de TRES años, luego que salga del Penal.

LA HISTORIA: El taquero espiteño José Reyes B.P., violó varias veces a una niña de 13 años de edad, en una casa de Espita, luego que el 4 de enero del 2022, en un horario nocturno, la jovencita empezó a trabajar en una taquería, propiedad de L.A.B.D., junto con José Reyes, quien era el encargado del puesto y conocido de la familia de la menor.

Debido a la confianza que le tenían a José Reyes, éste llevaba a la menor a su casa, en una motocicleta, una vez terminada las labores en el puesto de comida.

Luego de quince días que la menor comenzó a trabajar, un domingo de enero, a las 21 horas, después de cerrar la taquería, José Reyes le dijo que antes de llevarla a su casa pasaría a su domicilio ubicado en Espita.

Cuando llegaron al lugar, le pidió a la menor que entrara y una vez dentro de la casa la violó, situación que se repitió en días posteriores, bajo amenazas.

A este depravado sujeto lo detuvieron en cumplimiento de una orden de aprehensión, acusado del delito de violación equiparada continuada, aunque la menor nunca dijo nada por el miedo que le tenía al taquero, pues era prepotente y amenazaba con maltratar a su hermana, quien también laboraba en el puesto de comida, e incluso pasaba su mano en su cuello, interpretando la niña que le haría daño.