MÉRIDA, Yucatán, viernes 21/06/24.- Tres personas murieron en las últimas 36 horas, en tres municipios del estado: El miércoles se disparó accidentalmente un viejito, mientras que el jueves un ex beisbolista murió y hoy en la mañana falleció un joven motociclista.

El viejito, que tenía 88 años de edad murió en el barrio de San Cristóbal, mientras que el ex beisbolista emprendió el viaje al más allá cerca de Panabá; el joven motociclista, de entre 22 y 25 años murió al oriente de esta ciudad.

MUERE JOVEN MOTOCICLISTA
El joven viajó al otro mundo cuando derrapó en su moto, en la Avenida Quetzalcóatl, a unos 100 metros del Anillo Periférico, hoy jueves a las 7:30 de la mañana; iba acompañado de otro muchacho, a bordo de una moto 125 c.c., placas 49-YXX-2, sobre la avenida Quetzalcóatl con dirección hacia Plaza Oriente.

Al llegar a los cruces con la calle 10-A y 10 de la colonia Benito Juárez Oriente, el guiador perdió el control del vehículo, por ir rápido y por el pavimento mojado, de modo que derraparon.

A pesar de que ambos motociclistas portaban casco cerrado, el fuerte golpe ocasionó la muerte del conductor, mientras que a su acompañante lo llevaron grave a un hospital.

PANABÁ: El ex beisbolista Manuel J. P. B. (a) “Chulo”, de 65 años de edad, murió de manera instantánea ayer jueves en la mañana, luego que perdió el control de una motocicleta Italika y derrapó en la carretera Panabá-San Francisco.

El motociclista se quitó de Panabá e iba a la comisaría de San Francisco, a bordo de una motocicleta Italika 125, placas TWT6U, pero, debido a la carretera mojada perdió el control de su caballo de acero, derrapó, y golpeó la cabeza contra el duro pavimento, lo que le causó una muerte instantánea.

ESCOPETAZO ACCIDENTAL: De manera accidental, mientras limpiaba su escopeta, don Patricio A., de 88 años de edad, murió en su casa ubicada en el primer cuadro de la ciudad, en la calle 46 entre 73 y 73-A del barrio de San Cristóbal.

El accidente que mandó al veterano al más allá ocurrió poco antes de las 12:00 horas (mediodía) del miércoles, cuando el octogenario limpiaba su escopeta en la sala de su casa, pero no se dio cuenta que el arma estaba cargada, de modo que en un descuido jaló el gatillo y la disparó.

El escopetazo llenó de perdigones el rostro y parte del pecho del viejito, quien falleció de manera instantánea. Cuando sus familiares se acercaron a ver que sucedió, el ochentón ya estaba muerto.