MÉRIDA, Yucatán, jueves 14/12/23.- En otro acto injusto, que deja medio impune un crimen, al mininarco Raúl C.F. (a) “Celaya” lo condenaron a la ridícula pena de 19 años de prisión, cuando merecía 40, porque quemó a otro delincuente, quien dormía en un “picadero” de Chablekal.

Esta burla a la justicia se dio por medio de un procedimiento abreviado, por el delito de homicidio calificado y lesiones calificadas, pues “confesó” que le prendió fuego a un menor adicto y a uno de sus amigos de éste.

El autor de esta barbarie legal fue el juez de control José Enrique Sáenz Dzul, las partes, luego que, previa intensa presión de fiscales y del juez, los denunciantes y el narcomenudista acordaron concluir de manera anticipada el proceso penal en contra del adicto.

Sólo por homicidio calificado, la pena mínima es de 20 años y la máxima de 40, de modo que fue una burla burda y cínica a la justicia.

Al asesino lo amonestaron públicamente; el juez le suspendió sus derechos políticos; lo condenó al pago de una multa de 10 salarios; a que repare el daño por homicidio calificado por un millón 924,400 pesos más los gastos funerarios por 5 mil 773 pesos; por el delito de lesiones calificadas lo condeno a que pague en forma genérica a fin de que se liquide en ejecución de sentencia.

También le negó los beneficios sustitutivos de sanciones y le prohibió que se acerque a la víctima indirecta y sus familiares, así como a la víctima directa y sus familiares, al igual que a sus domicilios, por tres años después de compurgar su pena en prisión.

AJUSTE DE CUENTAS: Las autoridades sólo dieron a conocer datos parciales, porque todo apunta a que este crimen fue motivado por un ajuste de cuentas entre el menor fallecido y “Celaya”, que era distribuidor de drogas en Chablekal.

En la denuncia se expuso que los hechos ocurrieron a las 3 de la mañana del 23 de enero de este año, en un baldío de la calle 20-A por 23 de la comisaría de Chablekal.

Ahí estaba el menor R.A.M.C., de 17 años, quien dormía en la terraza en compañía de su amigo Eduardo P., cuando llegaron dos sujetos, en moto, les arrojaron gasolina y les prenderle fuego, de modo que sufrió quemaduras de segundo grado en las extremidades inferiores, glúteos y en los codos.

También resultó afectado su amigo, pero en menor grado, con lesiones que tardan más de 15 días en sanar y con secuelas permanentes.

Envuelto por las llamas, el menor entró a una parte de la vivienda, donde hay agua, buscando apagar el fuego, al tiempo que se quitaba la ropa.

Después salió a la calle, donde se desplomó y les dijo a los testigos que reconoció entre sus agresores a uno apodado como “Celaya”.

Luego lo ingresaron en el Hospital O’Horán, donde falleció a los cinco días, producto de las quemaduras de segundo grado.