MÉRIDA, Yucatán, miércoles 03/05/23.- La de por si lenta y mañosa justicia yucateca ya tiene un pretexto para serlo un poco más durante unos días: El CEJOM se quedó sin ‘luz’ y lo pobrecitos jueces padecen calor.

La suspensión del servicio eléctrico, desde el fin de semana, en las instalaciones del Centro de Justicia Oral de Mérida (CEJOM) y el Centro de Instituciones Operadoras del Sistema Penal Oral y Acusatorio (CIOSPOA), ocasionó atrasos en las audiencias e inconvenientes por el calor y porque no hay agua en los baños que rebosan de inmundicias.

Este problema se debe a que se quemó un transformador ubicado en los edificios del Poder Judicial del Estado, debido a la alta demanda de energía eléctrica, producida por el excesivo calor.

Trabajadores que le dan mantenimiento a esos edificios dijeron que, desde hace tiempo, el transformador había empezado a dar señales que requería su sustitución, pero no se le había reemplazado porque supuestamente el Poder Judicial carece de recursos suficientes.

Afirmaron que los nuevos consejeros privilegian la contratación de empleados administrativos -que no operativos-, y engrosan más el aparato burocrático, con gente que entra a laborar sin experiencia, pero que son recomendados y ganan buenos sueldos: Por eso no hay dinero para mejoras.

Los declarantes calculan que reparar el desperfecto llevará unos días más, por lo delicado que es conseguir un aparato que pueda surtir del fluido con eficiencia y porque no hay suficiente dinero.

Por eso, las audiencias que no tengan un plazo de vencimiento se deberán de reprogramar y, en el caso que haya detenidos, para no violentar sus derechos humanos, se espera que los jueces utilicen las instalaciones de sedes cercanas a la capital, como son Umán y Kanasín.

En el CEJOM, que tiene un amplio espacio público cerrado con cristales y una puerta que se logra abrir parcialmente, el calor es insoportable y qué decir de las salas, donde ni siquiera se pueden emplear los equipos de grabación y video.

Esto mismo ocurre en el CIOSPOA, donde recientemente se fincaron tribunales laborales, que son sumamente concurridos.

Al calor insoportable se suma el hecho que los baños de estos edificios se surten de agua por medio de bombas, que han dejado de funcionar, lo que ocasiona que ya no los empleen tanto los trabajadores como los visitantes.

Los malos olores de los baños se extienden por casi todos los espacios públicos y hasta en los lugares donde desempeñan sus funciones los empleados.