DZILAM DE BRAVO, Yucatán, viernes 06/01/2023.- Aunque brincó, pataleó y dijo que ‘influyente’, al delincuente comprador furtivo de especies en veda Carlos R.M.A. lo detuvieron ayer policías federales y ya duerme y come gratis en el CERESO.
Durante la detención del prepotente delincuente varios vecinos trataron de evitar que los policías cumplan con la orden de reaprehensión, que emitió un juez federal, pero se calmaron cuando supieron que eran agentes federales.
La detención se llevó al cabo ayer jueves 5 de enero, en una casa de la calle 18 con 13 de este puerto, donde agarraron a Carlos, quien es primo y empleado del conocido depredador de especies marinas Jesús A. (a) “Chucho Erros”.
La detención la hicieron elementos de la Policía Federal Ministerial, de la Fiscalía General de la República (FGR), con base en la costa yucateca, en atención a una orden de reaprehensión que emitió un juez federal, por el delito de captura y transporte de pulpo en veda.
Carlos opuso resistencia, de modo que salieron los vecinos y trataron de impedir que se lo llevaran, de modo que se armó un zafarrancho, pero al ver que eran agentes de la policía federal ya no hicieron nada en contra de la autoridad.
En agosto de 2021, en este puerto, el puerto más depredador de Yucatán, personal de la FGR detuvo a Josué M.C., María del Carmen C.B, e Isabel C.P., quienes estaba en una bodega del puerto, propiedad de “Chucho Erros” y decomisó poco más de 7.5 toneladas de especies en veda, entre pulpo fresco y cocido, caracol, pepino de mar, colas de langosta, tiburón, cuatro tortugas y una cría de cocodrilo.
La pesca ilegal de especies en veda se hace bajo la protección del alcalde Armando Herrera, pero no detuvieron a “Chucho Erros”, porque le avisaron a través de llamadas telefónicas, según sus empleados, aunque se presume que el pitazo fue dado por los mismos policías municipales que estaban en los retenes a la entrada del puerto y en el Tajo.
Al estilo del “Chapo”, dentro de la empresa pesquera de Chucho Erros había un sótano, en el que escondían el pulpo depredado y lo tapaban con una nevera para despistar a las autoridades; el sótano estaba habilitado por los furtivos, donde guardaban todo el producto ilícito, el cual fue decomisado.


