PROGRESO, Yucatán, domingo 25/12/22.- Al “comegatos” de Chicxulub Puerto, César M.Ch. o Franklin César I. M.Ch. (a) “Franqui”, lo dejaron libre porque no hubo flagrancia cuando lo arrestaron y porque, supuestamente, está perturbado de sus facultades mentales.
Sin embargo, ya se integra la carpeta de investigación en su contra, por el delito de maltrato animal, pues lo denunciaron de que se comió a una gata llamada “Pelusa”, en su casa de la colonia Esperanza, de Chicxulub Puerto.
Lo detuvieron policías de Progreso y lo llevaron al Hospital Psiquiátrico Yucatán, pero lo dejaron libre y si lo detienen de nuevo podrían procesarlo mediante un procedimiento especial para inimputables y lo internarían en el área especial para esta clase de personas en el CERESO meridano.
Aparentemente, el sujeto de vez que tiene problemas de conducta se vuelve antisocial y por eso comete actos que no son del todo bien vistos por la sociedad.
El Código Penal de Yucatán establece como capítulo único el delito de maltrato o crueldad contra animales domésticos dejando fuera a los animales silvestres. Considera maltrato la privación de aire, luz, alimento, agua, espacio, abrigo, mutilaciones y zoofilia.
Sin embargo, el Artículo 409 del Código Penal de Yucatán considera que a quien cometa actos de maltrato o crueldad en contra de un animal doméstico, que le provoquen la muerte, se le impondrá la pena de 6 meses a 2 años de prisión y de doscientos a cuatrocientos días-multa.
Al “comegatos” lo denunció V.Y.D.E., dueña de la gata “Pelusa”, de la raza angora-turco, calicó, de dos años, quien dijo que el jueves 15 de diciembre pasado fue la última vez que vio a su mascota, que acostumbraba ir a la casa de una vecina a jugar con otro gato, donde, incluso, pasaba un día.
El sábado 17 de ese mes, su madre le informó, ya que ella no estaba en su casa, que “Pelusa” no había vuelto a la casa, ubicada en la calle 22 entre 27 y 29 de la referida colonia de Chicxulub Puerto, y ella le dijo a su mamá que preguntara entre sus vecinos si la habían visto y eso hizo la señora, sin resultados.
Cuando llegó a su casa el domingo 18 de diciembre, se dedicó a buscarla y al no hallar a su minina publicó su fotografía en el Facebook y ofreció una recompensa para quien se la entregue y dé informes sobre su paradero.
El martes 21, una vecina le indicó que mirara al patio de su vecino conocido como “Franqui”, pues tenía tendida sobre una mesa una piel con las señas de su gata calicó.
Se asomó y vio extendida la piel de un animal, que era la de su gata y a su alrededor restos de tortillas y vegetales. De inmediato les avisó a su padre y a sus hermanos, que también se asomaron y vieron el deprimente espectáculo y tomaron fotos y videos del hecho.
Después avisaron a la policía y unos uniformados llegaron a casa de “Franqui”, quien les dijo que se comió a la gata.
Los vecinos dijeron que no era la primera vez que comía a una mascota, pues no tenía tiempo que también hizo lo mismo con un perro de su propiedad.


