MÉRIDA, Yucatán, sábado 17/12/22.- Por fin se hizo justicia: Condenaron a María Antonia C.C., de 24 años de edad, por homicidio calificado, ya que en marzo de 2021 mató a cuchillazos a su “Kex” Edwín Andrés J.A., porque éste le dijo que iba a volver con su mujer y sus hijos, en Sucilá.
Con esta condena la mujer deberá recibir una pena de 30 a 40 años, que es la condena por homicidio calificado, luego de que el Tribunal Segundo de Enjuiciamiento la había absuelto, pero la Fiscalía apeló el caso y lo ganó, como sucedió con los cinco asesinos y plagiarios de un empresario hotelero de El Cuyo.
En este caso todo fue muy raro, ya que cuando la policía llegó al lugar del crimen no había sangre, el difunto estaba limpio y no había ningún arma. Es decir, no hubo testigos ni hubo arma homicida, aunque en el lugar sólo estaban Edwin y María Antonia.
Se dijo que la Fiscalía no pudo comprobar que ella lo mató, por la falta de huellas y del arma homicida, aunque todo indica que ella fue. Es un caso muy parecido al de la película “Crimen perfecto”, de Antoni Hopkins.
“La mujer salió en libertad y no considero justo que la hayan absuelto, porque ella lo mató y debió pagar con cárcel lo que hiso, ya que el señor dejó en orfandad a dos hijos pequeños y a su esposa”, indicó esa vez un ciudadano molesto por la decisión del tribunal.
Como publicamos en su momento, se dijo que María Antonia, de 23 años de edad, quien era la Xun (Querida) de Edwín, lo habría matado, luego de que él le dijo que regresaría con su esposa.
La condenó la Segunda Sala Colegiada del Sistema Penal Acusatorio, por el crimen ocurrido el siete de marzo del 2021; el fallo condenatorio por mayoría de votos de los integrantes del Tribunal de Alzada, se dictó tras el análisis de las pruebas periciales presentadas por los fiscales de litigación para acreditar la existencia del delito y la responsabilidad penal de la mujer.
Tras el recurso de apelación y la sentencia condenatoria obtenida, ésta será enviada al Tribunal de Juicio Oral correspondiente, a fin que se lleve a cabo la audiencia de individualización de sanciones y reparación de daño, en la que la sentenciada conocerá las sanciones en su contra.
Cuando dictó la sentencia absolutoria el Tribunal Primero de Enjuiciamiento, la Fiscalía apeló la resolución, señalando que los jueces ignoraron la mecánica de hechos y que había elementos más que suficientes para condenarla por la muerte de su amasio Edwin Andrés J.A., de 36 años, porque le confesó que pensaba regresar a vivir con su esposa e hijos.
Durante el proceso hubo tres testigos: El hermano y la mamá de la mujer, al igual que un amigo de la familia, quienes primero dijeron que estaban en la vivienda donde ocurrió el crimen y que en el cuarto donde hallaron el cadáver semidesnudo nada más estaba María Antonia y Edwin Andrés.
Pero durante el desarrollo del juicio oral, como es natural, el hermano y la madre de la procesada se abstuvieron de sostener su testimonio, como se los permite la ley.
El amigo de esta familia, sin más, dijo que no firmó ningún documento donde decía que se encontraba a solas la pareja, porque estaba muy borracho ese día y que, de eso, convenientemente, nada más se acordaba.
Por eso, los jueces se fueron por lo más fácil y dejaron en libertad a la mujer, aunque luego hallaron el arma blanca con que mató a su Kex. Además, los jueces no tomaron en consideración la mecánica de hechos y que la única persona que tenía interés en matar al ahora occiso era la inculpada, porque sabía que la iban a dejar.
El 7 de marzo del 2021, a las 17 horas, la pareja se embriagaba en el cuarto que habitaban, ubicado en la calle 28 entre 15 y 13 de Sucilá. Cuando Edwin Andrés se ponía su pantalón, le confesó a la mujer que pensaba dejarla, aunque tiene un hijo con ella, pues ya no quería continuar su relación, porque deseaba regresar a vivir con su esposa y sus otros hijos.
Eso enojó a María Antonia, quien, sin pensarlo, agarró un cuchillo de cocina y se lo clavó en el pecho de su amante, quien cayó al suelo, donde murió.
Ante el escándalo, los vecinos avisaron a la Policía Municipal de Sucilá, que llegaron y encontraron a la mujer, ya arrepentida, inclinada sobre el cuerpo inerte del hombre, al que buscaba reanimarlo, pero ya había fallecido.


