MÉRIDA, Yucatán, miércoles 16/03/22.- El secreto para vivir mucho y con buena salud es agradecerle a Dios y la Virgen de Guadalupe, comer frutas, verduras, frijol, lentejas y poca carne; tomar agua, atole nuevo, dormir bien, hacer bien tu trabajo y no beber alcohol, a doña Matilde Mejía Canché de 101 años de edad.


La centenaria mujer recuerda las milpas de Becanchén y los campos verdes de esa pintoresca comunidad de Tekax, ubicada al sur de Yucatán; a su mente vienen las gallinas, los pájaros jugando en los árboles y las casitas de paja ubicadas en calles tranquilas.

Acompañada de su hija Aurelia Carrillo Mejía y de su nieta Carolina Pérez, Doña Matilde, quien nació el 14 de marzo de 1921presume en Mérida, en la colonia “Carranza”, donde ahora vive, de una memoria privilegiada que la remonta a su natal Becanchén, a Dzibalché, Campeche, y al ingenio azucarero de Catmís, donde cocinaba para su esposo, don Aurelio Carrillo Ku, quien falleció hace una década.

Su vida campirana fue feliz, ya que, gracias a la siembra de cacahuate, sandía, Jamaica, frijol, maíz, chaya, calabaza, jícama y otras frutas que cultivaba en compañía de su esposo, su alimentación era saludable.

“Fuimos pobres y no siempre podíamos darnos el lujo de comer carne”, indicó la entrevistada.

Entre las cosas importantes que recuerda en su más de un siglo de vida está la llegada de la radio y la televisión, que les alegró la vida.

Su edad ha mermado el sentido auditivo, pero se nota feliz, tranquila, orgullosa de sus raíces mayas, sana, informada y consciente de todo que sucede a su alrededor y sin querer compara su vida campirana con el de las grandes ciudades, como Mérida, donde el Covid-19 dejó una estela de dolor por tantas muertes.

Lamenta la partida inesperada de Armando Manzanero, el Rey del Romanticismo, a causa del Coronavirus, ya que él fue un yucateco que triunfó cuando se fue a vivir a la Ciudad de México, era amigo de uno de mis hijos.

Para doña Matilde Mejía Canché el pasado fue glorioso, con buena música, cultivos sin pesticidas, huevos, gallinas y puercos de patio; ahora hay enfermedades raras derivadas de una alimentación mala y el exceso de consumo de alcohol entre los jóvenes.

En la entrevista, doña Matilde afirma que si Dios quiere que siga aquí en esta vida, así será y agrega que comulga cada domingo que le lleva el hermano Luis, de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en la colonia Alemán.

Los surcos de su rostro son la única huella de su más de un siglo de vida, ya que su espíritu sigue joven, lo confirman su alegría, su fe, la fina estampa que tiene y la buena charla que regala.

Vestida en forma sencilla para mitigar el calor del medio día y oliendo a flores, cuenta que vive con su hija Aurelia del Socorro Carrillo Mejía, de 67 años de edad, y con su nieta Caro que aún no se casa, pero sus otros hijos Francisco (69) y Fernando (63) están pendientes de sus necesidades básicas, como llevarla al médico.

La familia es numerosa, que comenzó con la llegada de su primogénito Francisco cuando ella tenía 30 años y la integran también sus hijas políticas Mireya Encalada, Dora Pérez, su yerno Néstor Pérez (+), nietos Luis, Mary y Carolina Pérez Carrillo; Lupita, Omar, Josué, Matilde, Miguel y Erick Carrillo; bisnietos Sam (20 años), Néstor Poot (16), Hannah (16), Natalia (15), Camila (14), Bárbara (13), Tamarah (13), Maya (10), Gael (6) y Mathias (3), así como ocho nietos políticos, quienes se reunieron para festejar el cumpleaños 99 de doña Matilde en Mérida.

Un día antes de festejar su cumpleaños 101, sus hijos la llevaron al doctor y el resultado del chequeo es que no tiene nada, aunque de joven tuvo asma y tuvo principios de diabetes, pero sanó porque sólo tomaba agua en el almuerzo y su atole a la hora de cenar, nada de refresco embotellado.

“Gracias a Dios estoy bien, sólo le pido a la gente que se cuide, que se vacune, que no baje la guardia porque ese mal (Covid-19) sigue”, aconseja la yucateca que ya tiene sus tres vacunas contra el Coronavirus.

“Hay que comer como manda Dios, frijol, lentejas, Chaya, verduras, frutas, no emborracharse, no pasar mala noche y tener una vida tranquila. Tomar licor te deja sin dinero y además daña tu hígado”, advierte desde su hogar en la colonia Jesús Carranza e insiste en que el alcohol acorta la vida.- Martha López Huan.