MÉRIDA, Yucatán, viernes 04/02/22.- Luego que los condenaron por homicidio calificado, a los sicarios quintanarroenses Ernesto Anael Escobedo Prado y Daniel Álvarez Partida les esperan de 30 a 40 años de cárcel, por que mataron al taxista tabasqueño Jesús D.C. (a) “Chuy”, quien radicaba en Cancún y vendía drogas, pero huyó y se refugió en Mérida.
Por unanimidad, los integrantes del Tribunal Segundo de Enjuiciamiento emitieron un fallo condenatorio y programaron para el viernes 11 de febrero la audiencia de individualización de sanciones.
Antes, Daniel Álvarez Partida se sometió a un procedimiento abreviado y lo condenaron a 2 años y 4 meses de prisión por ataques peligrosos contra servidor público, portación de armas e instrumentos prohibidos y delitos contra la salud.
De este modo, a este matón le esperan de 30 a 40 años de cárcel por el homicidio de un taxista tabasqueño, quien era mininarco y huyó de Cancún, para refugiarse en esta ciudad, pero lo encontraron y lo asesinaron a balazos.
Este sujeto, quien es uno de los dos que mataron a balazos a un taxista de Cancún, en el fraccionamiento Las Américas, el 23 de febrero de este año reconoció ante la juez de control Ileana Georgina Domínguez Zapata los hechos arriba mencionados.
La juez Domínguez Zapata le impuso también el pago de 19 días multa; lo amonestó públicamente; le suspendió sus derechos políticos; le impuso el pago, de forma genérica, la reparación integral del daño, y no le otorgó los beneficios sustitutivos de sanciones.
El asesino confesó que el 24 de febrero, a las 12:45 horas, estaba en la calle 65-A entre 88 y 90 de la colonia Dzityá, y llevaba un cuchillo, con el cual le lanzó varios tajos al agente Fernando Antonio G.C., los cuales logró esquivar el policía y, al ser sometido por elementos de la Policía Estatal Investigadora, le hallaron marihuana.
A este matón se le buscaba por el delito de homicidio calificado, ya que mató al taxista tabasqueño Jesús D.C. (a) “Chuy”, quien radicaba en Cancún y vendía drogas, pero huyó y se refugió en Mérida, en donde vendía comida, pues quería rehacer su vida.
Junto con el ahora condenado, participó otro pistolero de nombre Ernesto Amaro E.P., los cuales pertenecen a un cártel de las drogas de Quintana Roo y que vinieron a Mérida con la consigna de matar al desertor. Enfrenta el delito de homicidio calificado, después de ser detenido en la capital del país en cumplimiento de una orden de aprehensión.
Los hechos se dieron el 23 de febrero en la calle 55 con 132 del fraccionamiento Las Américas, cuando los sicarios mataron al taxista a balazos, de modo que falleció a consecuencia de un politraumatismo secundario a herida de proyectil de arma de fuego.
Después del ataque, los asesinos huyeron a bordo de una camioneta blanca, que fue localizada en una casa de la calle 67-A con 92, de Dzityá, después de impresionante operativo policiaco que no dio resultados en ese momento.


