MÉRIDA, Yucatán, martes 26/10/21.- Activistas mayas e integrantes de organizaciones civiles exhortaron vigilar el funcionamiento de las granjas de cerdos que hay en Yucatán, debido a la contaminación masiva que ocasionan las excretas y orines en el manto freático.

Teresa Denegre-Vaught, representante del Consejo Ciudadano por el Agua en Yucatán, dijo que los intereses de por medio ocasionan que no haya una ley de aguas en el estado que priorice el derecho al agua con acciones, en donde se anteponga a las comunidades indígenas que están relegadas en el cuidado del recurso.

También dijo que teme que se priorice el crecimiento de granjas, porque no entiende como en Yucatán hay más de 410 megagranjas, cada una con más de 50 mil cerdos, las cuales ocasionan una gran contaminación al acuífero, de modo que dijo que no hay forma en que la industria sea sustentable, porque tiene conocimiento de que no hay estudios de impacto ambiental con esos proyectos.

“Exponen la salud de la gente y la biodiversidad”, dijo

Por su parte, Alberto Rodríguez, miembro de Consejo Maya del Poniente Chik’iin ja’, afirmó que la contaminación que pueden provocar los criaderos de cerdos puede acabar con la belleza natural de Celestún.

En ese tenor, aseguró que actualmente pueden ser vistos más de 100 flamingos, lo cual es preocupante, ya que, según él, hace cinco años se veían a unas 25 mil aves.

Ante los atropellos hacia las comunidades mayas con el tema del cuidado del agua, exhortó que, si se va a elaborar una Ley de Aguas en Yucatán, que sean incluidos los pueblos originarios porque el conocimiento del recurso es de su saber y no de los políticos.

“Las granjas de cerdos son el principal enemigo de Yucatán, del agua. Están atentando contra nuestras vidas. Yo he pedido muchas veces, para la granja que está en mi pueblo, que se nos permita una comitiva de científicos, políticos, ambientalistas y pueblos mayas, entrar y vayamos donde Kekén descarga sus aguas residuales”, dijo el exponente.

Finalmente mencionó que, con lo anterior, se podría acabar la polémica que gira en torno con las granjas, ya que si el resultado dice que el agua es tratada y no contamina, “nosotros nos callaremos la boca y aplaudiremos la actividad, pero si comprobamos que contaminan el manto acuífero, nos corresponde a toda la sociedad yucateca hacer algo al respecto”