MÉRIDA, Yucatán, viernes 08/10/21.- Luego de 14 meses, por fin comenzará el juicio contra el pescador tabasqueño Darwin Alejandro Ch. E., por el delito de homicidio calificado, acusado de haber acuchillado en cinco ocasiones a un taxista de Progreso.
Lo juzgarán los jueces del Tribunal Primero de Enjuiciamiento, aunque este cínico sujeto alega que se defendió de un ataque del chofer y afirma el taxista quería asaltarlo, pero dio positivo a intoxicación con cocaína, además de que en su cartera no tenía ni un peso y el ahora occiso José Gabriel M.S. sufrió cinco heridas que lo mataron.
Cuando en la audiencia de imputación oyó los pormenores de los hechos y que había dos testigos, Este pescador, drogadicto y cínico, prefirió quedarse callado.
El artero crimen del taxista fue en la noche del martes 11 agosto del 2020, luego de que, cuando estaba en el sitio de taxis en el centro de Progreso, a un costado del café “Cordobés”, en espera de clientes y el pescador se acercó y solicitó un servicio a Chicxulub Puerto, en la zona conocida como la de los antros, cerca de “Cocoteros”.
Al llegar a la calle 29 entre 10 y 12 de Chicxulub, le pidió al chofer que se estacionara cerca de un Oxxo, lo que aprovechó Darwin, quien estaba en la parte posterior del vehículo, para amagarlo con un cuchillo de cocina.
Sin embargo, el taxista José Gabriel se resistió al atraco y Darwin Alejandro le clavó el arma en cinco ocasiones.
El taxista sufrió una herida en la frente, otra en la mejilla derecha, en ambos lados del cuello, que le cortaron la tráquea, y una lesión en el abdomen, de modo que murió de traumatismo traqueal abierto, secundaria a herida por arma blanca.
Durante el ataque hubo dos testigos, de nombres Francisco y Ricardo, que pasaron por el lugar y vieron que las puertas del vehículo se movían y notaron cuando Darwin atacaba al taxista y escucharon que el ahora occiso le reclamaba a su agresor que “lo había chingado”.
Ante la gravedad del hecho, los testigos, madera en mano, impidieron que el agresor bajara del taxi, mientras pedían ayuda a la policía, que momentos después detuvo al asesino.


