TIZIMÍN, Yucatán, domingo 12/09/21.- Una cantina clandestina, la de Mariela P., se sumó ayer a la lista clausuradas por la Policía Municipal, que, desde el inicio de la nueva administración, ha clausurado a cuatro, a las que el ex alcalde priista Mario González les permitía funcionar a cambio de dinero.
Con la pandemia del Covid-19, varios bares de Tizimín cerraron y sus dueños comenzaron a abrir clandestinos en patios de casas que los cantineros rentaban, para operar bajo el agua, custodiados por la policía municipal, que pasaba a cobrar sus cuotas, al estilo de la mafia de Al Capone.

Esta red de bares operó con el consentimiento de las autoridades anteriores, que encabezó Mario González, pues había dinero de por medio que cada determinado tiempo la policía cobraba.
Al asumir el gobierno la nueva administración que encabeza el panista Pedro Couoh Suaste y con los nuevos directores al frente de la policía comenzaron a desarticular el clandestinaje; en varios de los clandestinos los uniformados hallaron neveras llenas de bebidas alcohólicas, mesas y sillas y hasta parroquianos departiendo con meseras.
Ayer sábado, la policía clausuró otro clandestino: El de Mariela M., que laboraba desde hace dos años y le pagaba sus cuotas al alcalde priista.
Poco antes de las 6 de la tarde, varios policías llegaron a una casa de la calle 39 entre 58-A y 60 y “pescaron con las manos en la masa” a gente que ingería bebidas alcohólicas, que perturbaba la paz pública y “uixaba” (orinaba) en la vía pública.
Marcial Perera, el nuevo subdirector de la policía, encabezó el operativo y en el lugar encontraron a ocho personas: cuatro hombres y cuatro mujeres en estado de ebriedad, quienes se pusieron agresivos con los policías.
A fin de tratar de evitar que le clausuren el lugar, Mariela, dueña de la casa, intentó sobornar a los agentes, a los que les ofreció 700 pesos, de modo que la detuvieron y se llevaron el producto etílico.


