DZIDZANTÚN, Yucatán, domingo 11/07/21.- De casualidad y solo porque un perro salió con un hueso de una casa abandonada descubrieron el cadáver de Eustaquio Morales May, que había desaparecido desde hace ya varios días y murió de alguna enfermedad o de un infarto al corazón, pero su hermano no lo denunció porque siempre salía y regresaba.

De acuerdo con la información recabada, ayer sábado poco antes de las 20:00 horas, Gabriel de Jesús F.G. de 48 años de edad llamó a las autoridades luego que vio a un perro con un hueso de aproximadamente 35 centímetros de largo, le dio curiosidad y lo siguió, pero se llevó la desagradable sorpresa al ver un cadáver en estado de descomposición.

Al lugar arribó la patrulla 1357 de la policía municipal quién corroboró los hechos, el cual informa al Ministerio Público; a las 22:35 horas llegaron agentes de la PEI y peritos de la FGJ en compañía del Perito médico forense, Rubén Romero Santaella.

Luego de la revisión y toma de huellas e indicios, autoridades de fiscalía hicieron la entrega del cuerpo a Tiburcio Javier Manrique Morales de 50 años, quién identificó el cuerpo y dijo que nunca dio parte a la policía, porque el ahora occiso tenía la costumbre de salir sin decirle a nadie y luego de semanas regresaba.

Hasta ahora, la repentina muerte de Eustaquio Morales se debido a una patología.