VALLADOLID, Yucatán, sábado 26/06/21.- Por no solicitar orden de aprehensión en contra de ellos, los depravados Florencio X.P. y María Asuri N.P. huyeron de la justicia, luego que ella le vendiera al tendero a su hija, en $300.
Están acusados de los delitos de trata de personas en la modalidad de prostitución ajena, violación equiparada continuada y corrupción de menores continuada, pues el sujeto ultrajaba constantemente a la hija de la mujer, una niña desde los 11 años, con la complacencia de la madre que también se acostaba con este individuo.
Debido a que sólo los citaron, porque extrañamente no se emitió orden de aprehensión, el 2 de junio, el sujeto alegó ante la juez de control de Valladolid, Claudia Crisol Antonio Mayor, que tenía síntomas de Covid y la mujer que ese mismo día le iban a aplicar su vacuna y por eso no podría ir a la audiencia de imputación para saber de qué se les estaba acusando, pues de antemano conocían que saliendo de la sala iba a ser aprehendidos.
La juez Antonio Mayor programó que se presenten el 16 de junio y en esa ocasión la mala madre mandó un justificante médico diciendo que tampoco iría por tener problemas de colitis.
El tendero ni se molestó de informar o mandar algún documento para justificarse.
Después, el 23 de junio, nuevamente fueron citados a comparecer, pero en esta ocasión ni uno ni otro asistió o justificó su inasistencia.
Demasiado tarde se emitió una orden de aprehensión en contra de los depravados de Tixcacaltuyub, Yaxcaba, donde ocurrieron los ataques sexuales.
Como publicamos el jueves 3 de este mes, la depravada María Asuri N.P., que dejó a su marido para irse con otro, le vendía entre $300 y $350 a su hija de 11 años de edad a Florencio X.P., dueño de una tienda DICONSA, pero la niña se cansó de tanto abuso y se lo dijo a su papá, quien denunció a esta pareja.
Sin embargo, cuando la juez los citó, Florencio X.P. inventó que tenía Covid-19 y María Asuri N.P. que iba a vacunarse, con tal de no responder a la denuncia, luego que la juez de control en Valladolid, Claudia Crisol Antonio Mayor, los citó a comparecer esta semana.
Ante esto, la juez les informó que tendrían que acudir o de lo contrario se les llevaría por medio de la fuerza y tendrán que acreditar que estaban enfermos.
El padre de la menor agraviada, J.M.A.N., dijo que en agosto del 2018 su hija fue con él y le dijo que no deseaba regresar con su mamá a Tixcacaltuyub, comisaría de Yaxcabá, pues su madre la trataba mal.
JMAN vive en Ticul y seis años antes su esposa se llevó a sus tres hijos a Tixcacaltuyub, de donde es originaria, pues se “enqueridó” con Rutilio Ch.P. y María Asuri le impedía a JMAN ver a sus hijos.
Meses antes, el mayor de sus hijos había escapado de la custodia materna, se fue con su papá y le dijo que no deseaba regresar con su madre, porque lo maltrataba mucho, lo castigaba sin motivo y lo dejaba sin comer.
Debido a ese antecedente, JMAN acogió a la menor y al poco tiempo, una de sus hermanas, que se encargaba de cuidar a la niña, que para ese tiempo tenía 13 años, le dijo que tenía que hablar con su hija, porque ésta le iba a contar unas cosas bastante graves.
La niña le contó a su papá, que cuando ella tenía 11 años, la pareja de su madre se quedó sin trabajo y un día su mamá le dijo que tendría que ayudarla a pagar las deudas que había contraído.
Un día llegó hasta la casa en la que vivían en Tixcacaltuyub un auto blanco y su mamá le dijo que la acompañara a Yaxcabá. La niña vio que al volante iba Florencio, quien es el dueño de la tienda Diconsa del poblado, y las llevó hasta una brecha de la carretera que comunica con la cabecera.
Ahí su madre le dijo que tendría que acostarse con el sujeto, pues no tenía dinero y el tipo, sin más, la bajó del auto y en pleno monte la ultrajó durante varios minutos.
Al regresar al auto, pues ya estaba oscuro y en el lugar hay muchas serpientes, la hicieron que se sentara en el asiento del copiloto, pues en la parte de atrás su madre y Florencio tuvieron relaciones sexuales.
Luego, Florencio las llevó a la casa de la mujer y al bajar del vehículo vio cuando su madre recibía del sujeto 300 pesos. A partir de ese día los ataques se repetían hasta dos veces por semana, sin faltar los domingos y pa que no se embarace su mamá la obligaba a tomar pastillas.
La niña dijo que última ocasión en que la violó Florencio fue en agosto de 2018, en una brecha de Sotuta, donde su madre, como siempre, tenía relaciones sexuales con Florencio y en esa ocasión recibió 350 pesos.
Al ir a Ticul no quiso regresar más con su mamá y le contó a su papá lo que le hacía su progenitora.


