MÉRIDA, Yucatán, jueves 15/10/20.- Manipulados por Chapur y Michel Salum Francis, directivos de la Canacome intentaron cobrar a $10 mil a socios del centro, para organizar protestas contra del plan de Mejora de la Movilidad Urbana en el Centro Histórico, pero el plan les falló.
Fallo por dos motivos principalmente: Por la propuesta de circuitos gratuitos de interconexión de paraderos para los usuarios del transporte público y porque a los socios les pareció excesivo el “pase de charola” que les querían hacer y dudaban de que el dineros completo se usara para ese fin.
Es un secreto a voces que empresarios con negocios en el centro se oponen al plan de mejora de la Movilidad urbana, porque en muchos de ellos, como en las tiendas Chapur de la 58 con 63 y el de la 65 entre 56 y 54 paran combis y autobuses de numerosos rutas de la ciudad y con el plan de movilidad movieron de esas tiendas los paraderos y por eso se oponen al beneficio de la salud de los meridanos.

La propuesta del “pase de charola” sucedió en momentos en que al interior del organismo trascendió la versión de que un grupo de consejeros identificados con su presidente, Michel Salum, como Elías Dájer y José Becil promovieron la idea de solicitar algunas aportaciones extraordinarias de algunos socios para movilizar a empleados de comercios que utilizan el transporte público.
Los inconformes afirman que no están seguros de que la dirección de Contabilidad de la Canacome tenga conocimiento de estas aportaciones, pues se sabe que las ventas de los comercios han caído más por la crisis económica ocasionada por la pandemia y no por los cambios en el plan de transporte.
Prueba de ello, es que la propia cámara no ha tenido ingresos propios como los tenía cuando realizaba la Expo Feria del Comercio y también por la renta de salones que desde el pasado día 12 empezaron a promoverse para la realización de eventos.
La Canacome ha difundido encuestas entre sus agremiados en las que pide reportar si el cambio de paraderos representa una molestia. Sin embargo, la mayoría de los consejeros coincide en afirmar que el “pase de charola” es una postura política muy radical, pues las ventas en la zona están deprimidas por la crisis económica ocasionada por la pandemia, aunque se espera algún repunte en el Buen Fin.
La “aportación extraordinaria”, según se comentó será utilizada para financiar movilizaciones y protestas, así como pagar espacios en medios de comunicación y de acuerdo a las versiones, estas aportaciones no entrarán en los libros de contabilidad del organismo, lo cual causó división en el seno de los consejeros.
La cuota mínima que exigen es de 10 mil pesos. La mayoría de los comerciantes a quienes le pidieron esa cuota se negaron, considerando que la postura de algunos de sus colegas “es más política que nada”.


