MÉRIDA, Yucatán, miércoles 18/03/20.- A menos de una semana de haberse detectado el primer caso del Covid-19 en Yucatán, el sector restaurantero resiente la falta de comensales, a grado tal, que algunos cerraron sus sucursales o modificaron sus horarios para funcionar.

Mi Viejo Molino, ubicado en la colonia Buenavista, paró sus labores y remitió a su clientela a otras sucursales. En su entrada está fijado un cartel con la leyenda “Cerrado por contingencia sanitaria”.

Contrastó con “Los Trompos”, localizado a escasos 200 metros, que sí abrió sus puertas, pero con esporádicos asistentes, por lo que la jornada se enfocó en atender servicios a domicilio.

Otro restaurante que se vio casi desierto fue el de Chapur Norte que, incluso, redujo su horario de 8:00 am 5:00 pm ante la baja demanda de comensales.

Su clientela principal son personas de la tercera edad que se reúnen con otros contemporáneos a tomar café o desayunar. Este grupo de la población es el más vulnerable al coronavirus de modo que han atendido la recomendación de quedarse en casa.

Quienes también padecen la situación son las meseras y meseros que han visto disminuir sus propinas que, para muchos de ellos, es su principal ingreso el cual ha caído hasta en un 65 por ciento.

“En un día podemos sacar hasta 350 pesos, desde el fin de semana no obtenemos ni 100” comentaron.

Los restaurantes aún tienen servicio a domicilio o pueden comprar comida para llevar; los establecimientos formales tienen medidas estrictas de higiene y sanitización para evitar contagios.