MÉRIDA, Yucatán, jueves 23/01/20.- Luego que obtuvo una curul en el Senado, gracias al contundente triunfo de Jorge Carlos Ramírez Marín, la tizimileña Verónica Camino Farjat hizo lo que mejor sabe hacer: Traicionar, pues dejó al PRI y se fue al PVEM, partido que se alió a MORENA luego que ganó el PEJE.
Esta mujer comenzó su carrera política en el PRD, junto con su mamá, Verónica Farjat, quien también traicionó al PRI, aunque luego, por conveniencia personal, la hoy senadora regresó al tricolor y Rolando Zapata le dio un cargo público y luego la hizo diputada estatal; obtuvo una curul en el senado por la fórmula del PRI, pero en otro acto de traición lo dejó y se fue al PVEM, al saber que este partido será nuevo aplaudidor de MORENA.
Su primer año de senadora lo pasó sin pena ni gloria, alejada del estado, aunque viajó por todo el mundo con cargo al bolsillo de los mexicanos, en viajes que no dejan nada a los habitantes de la república.
En la elección de 2018, Ramírez Marín encabezó la fórmula del PRI para el senado, en la que fueron en alianza con el PVEM y Nueva Alianza; gracias a la intensa campaña de Jorge Carlos, ganaron la elección al obtener 428,056 votos y dejaron atrás por 45,002 votos a los candidatos del PAN-PRD-Movimiento Ciudadano y por 122,492 a los de Morena-PT-PES.
Sin embargo, en busca de su provecho personal, Verónica prefirió seguir al PVEM, partido que de inmediato se alió a MORENA, demostrando una vez más que es un partido que para sobrevivir tiene que ser una garrapata pegada a otro partido grande. Durante muchos años lo hizo como sanguijuela del PRI.
Los hechos demuestran que la traición es el modus operandi de Verónica Camino: Tres partidos en una carrera política tan corta y sumaría el cuarto si decide ir a MORENA, en busca de que la designen candidata a gobernadora.


