COREA DEL SUR, miércoles 25/09/19.– En otro caso para Ripley, una paciente con seis semanas de embarazo acudió a una clínica en el distrito de Gangseo, capital de Corea del Sur, para recibir una inyección, pero el médico que la atendió se confundió de expediente y le realizó un aborto.

El lunes, la policía anunció la investigación contra el médico y la enfermera. Ambos están acusados por negligencia médica y los dos reconocieron su culpa.

La agencia Yonhap informó que la paciente solo debía recibir una inyección, pero la enfermera la anestesió sin antes confirmar su identidad. La víctima no supo del procedimiento hasta que terminó.

De acuerdo con las leyes coreanas, el aborto es ilegal y debe castigarse con prisión, con algunas excepciones.

El año pasado se practicaron 50 mil abortos en Corea del Sur, pero los números podrían ser mayores si se suman los abortos clandestinos, según cifras publicadas por “El Mundo”.