MÉRIDA, Yucatán, sábado 31/08/19.- En la recta final del juicio contra Martín Alberto Medina Sonda, sus abogados presentaron a un par de testigos, para demostrar que en el CERESO de Tabasco las comunicaciones están controladas y más en área de Alta Seguridad.

Ante integrantes del Tribunal Primero de Enjuiciamiento, los abogados del acusado de feminicidio, trata de desvirtuar los argumentos de la Fiscalía, para demostrar que él no fue autor intelectual de la muerte de Emma Gabriela Molina Canto.

Primero declaró Fernando Alonso Sánchez Flores, quien estuvo preso en ese reclusorio del 7 de diciembre del 2014 al 1 de marzo del 2018, por el delito de portación de armas, del cual fue absuelto.

Dijo que estuvo en el área de alta seguridad de ese penal y describió la rutina que se tenía ahí y que para salir del módulo se tenía que hacer una petición por escrito y que no cualquiera podría acceder.

Destacó que, en su caso, sólo recibía la visita de su madre, pero que siempre eran supervisadas, además que las revisiones eran constantes y que nada más se decomisaban en algunas ocasiones unas armas hechizas.

También afirmó que no tenían necesidad de tener en el lugar teléfonos celulares, porque había bloqueadores de señal. Relató que por grupos acostumbraban hacer ejercicios, todos los días, y que de vez en cuando platicaba con Medina Sonda y también se veían cuando les distribuían sus alimentos, pero nada más hablaban de deportes.

A pregunta de un fiscal, sobre si en ese lugar sabía si también estaban encerrados otros ex funcionarios, respondió con evasivas, para que al final señalara que ahí se encontraba preso el tesorero del ex gobernador Graniel Melo, José Manuel Sáinz Pineda.

Dijo que nunca se supo que Martín Alberto haya sido sancionado por conducta impropia o porque se le haya encontrado en su celda algún objeto prohibido, tanto armas como celulares y que nunca se enteró que se hubiera decomisado algún celular y que las llamadas que hacían al exterior, eran por medio de un par de teléfonos públicos que eran controlados por los custodios por medio de libretas.

Salió a relucir que a principios de año se entrevistó con el abogado de Medina Sonda, Fernando Saucedo, ante quien firmó un documento en el que reconocía que había platicado de vez en cuando y brevemente con el ahora procesado, pero no eran amigos.

Más tarde, la defensa desestimó el testimonio del psicólogo Pedro Napoleón Becerra Félix, por así convenir a sus intereses.

Finalmente presentó al técnico en sistemas informáticos y redes, Antonio de Jesús Ricalde Aguirre, para que hablara sobre las antenas bloqueadoras de señales de celular y demostrar que su cliente no pudo dar la orden de ultimar a su ex esposa.