MÉRIDA, Yucatán, miércoles 30/01/19.– Cuando estaba a punto de recuperar su libertad el violento Luis Alberto Gómez Muñoz, pues ya había recibido el perdón de su mujer, la juez Suemy del Rosario Lizama Sánchez se dio cuenta que la agraviada no sólo era víctima de violencia doméstica, sino también económica y no estaba en condiciones psicológicas para que disculpara al tipo por las agresiones que había recibido.

Por tal motivo, se dio atrás a la suspensión condicional al proceso por seis meses que se instruía en contra de Gómez Muñoz por violencia familiar (2) en agravio de su esposa, la señora Adda Cecilia Pool Camargo y su hija menor de edad, de 14 años.

Salió a relucir que la víctima no contaba con asesor jurídico y, por lo tanto, no conocía los alcances legales de otorgar el perdón a su agresor.

Entre las condiciones de la suspensión condicional que se habían dado el 28 de enero y no se concretaron estaban entregar a la víctima la cantidad de 5 mil pesos; que resida en un domicilio determinado y no salir del país; no acercarse a las mujer y su hija a una distancia de 500 metros; abstenerse de abusar de las bebidas embriagantes; conseguir un trabajo en un plazo de 30 días hábiles, y firmar en medidas cautelares.

Igualmente se solicitó que el acusado acuda a la Secretaría de la Mujer a fin que entre a algún programa para superar la violencia de género y por eso se solicitó sea verificadas esas asistencias.

El 27 de junio pasado,  a las 20 horas, la señora Cecilia Pool llegó a su casa, ubicada en el fraccionamiento Tixcacal Opichén, en compañía de sus tres hijos.

Al entrar vieron al sujeto sentado en la sala ingiriendo bebidas embriagantes, de modo que cual se fueron a un cuarto.

Como a las diez de la noche, entró y le exigió que fuera a comprar más cervezas antes que cierre la agencia, indicándole que si no llegaba con las bebidas, iban a dormir en la calle.

Cuando retornó, fue a la cocina a lavar sus trastes y de nuevo el tipo le ordenó que vaya a comprar huevos para la cena, para luego reclamarle por un problema que tuvo con una vecina y le dio una cachetada, y le dijo que era su criada y una mujer de la calle.

Pero antes de salir, la jaló y nuevamente la ofendió.

Al regresar preparó la cena y de nuevo la señora salió de la casa para ir a comprar frijoles, junto con su hijo mayor.

Sin embargo, a medio camino vieron a la menor, quien iba a verlos y lloraba porque su papá le había dicho que no quería que entraran a la casa.

Estaban a punto de ingresar cuando les dio de fajazos a la mujer e hija, pero el varón no lo hizo y se enfrentó verbalmente con su padre.

Ante el escándalo y posibles agresiones mayores, dieron parte a la policía, que lo detuvo.

Después salió a relucir que no era la primera vez que resultaba agredida la señora y sus hijos, ya que habían interpuesto una denuncia.