MÉRIDA.- Los resultados de las investigaciones de los Códices de Dresde, París  y Madrid están en la recta final: “Tenemos el análisis de una reinterpretación más integral de los manuscritos mayas que sobrevivieron a la colonización española y con eso, nuevas interpretaciones de lo que constituye un conocimiento universal, como el uso del cero”, infotmó Galina Ershova, directora del Centro de Epigrafía Maya “Yuri Knorosov”, ubicado en Mérida.

“El análisis de los textos revisados ahora están más detallados, más reconstruidos y tenemos artículos sobre diversos temas, como la música, muerte y el ser humano. Todo lo que aparece en los códices es de una riqueza invaluable para la humanidad y pronto los daremos a conocer”, explicó la historiadora, lingüista y académica rusa, que nació el 17 de marzo en Moscú.
En entrevista exclusiva reveló que los resultados de las investigaciones que están a punto de concluir se darán a conocer en los próximos meses: “quizá en el 2019, porque todo lo descifrado en los escritos mayas se pretende recopilarlo en una gran obra, es tanta la información y de una riqueza incalculable, que un libro sería insuficiente, creo que tendrá  dos o tres volúmenes”.
Códices escritos en Yucatán

La doctora Ershova, quien también es miembro del Consejo para la Ciencia y la Educación de Rusia, detalló que los códices de Dresde,
París y Madrid  tienen en común que fueron escritos en Yucatán:  “por eso el lenguaje que usaron los antiguos pobladores de la civilización maya es totalmente de esta región”. ¿La diferencia? Son los periódicos, ya que el Códice de Dresde es el más reciente, después el Códice de París y el más extenso es el de Madrid, pero los temas están organizados en el mismo modelo, ya que los mayas mantienen  un conjunto de tradiciones basadas en su lengua, literatura, música, juegos, rituales, mitología y tradiciones culinarias, así como una gran cantidad de conocimientos relacionados con sus usos y costumbres. “Los mayas también tenían conocimientos técnicos relacionados con la artesanía y los espacios culturales y lo plasmaron en sus códices que relatan la vida real, amén de la parte histórica de los calendarios”,
aseguró la doctora, quien fue alumna del investigador, lingüista, epigrafista y etnólogo ruso Yuri Knorosov.

Firman México, España y Rusia

Galina Ershova y su equipo del Centro de Estudios de Epigrafía Maya “Yuri Knosorov” comenzaron los trabajos de investigación en 2016
cuando México, España y Rusia firmaron un convenio para realizar el nuevo estudio al Códice Tro Cortesiano Maya o Códice de Madrid a fin de tener mayor conocimiento de los análisis y difundir los resultados. Tro Cortesiano, que data del siglo XV, mide 6.83 metros de longitud y es el más grande de los tres, contiene 112 páginas con escrituras, pinturas de escenas, símbolos y jeroglíficos mayas sobre su religión, dioses, astronomía, actividades económicas, calendarios y ciclos de vida.

 

“Ese proyecto, que permitirá conocer sobre el patrimonio de los mayas
se logró gracias al apoyo de Dafne López Martínez, director del
Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos
(Cultur) de Yucatán”, precisó sobre el Códice Tro Cortesiano que es la
obra más importante prehispánica que conserva el Museo de América de
Madrid, junto con el Códice azteca de Tudela.
“Mi equipo de trabajo lo constituyen 12 personas, entre yucatecos,
siete rusos y españoles que nos apoyan en el laboratorio del Museo de
Madrid, quienes en breve nos entregarán los análisis de un texto que
sorprenderá al mundo”.
Galina Ershova se manifestó feliz, ya que a pesar de los problemas
iniciales por la falta de fotografías de calidad, se está logrando un
buen trabajo, “antes no teníamos imágenes con buena resolución y eso
nos impedía trabajar y descifrar los mensajes escritos por los
antiguos mayas”.
“Los códices no se moverán de Alemania, Francia y España, son un
tesoro invaluable que no podemos ni tocar, ya que se perdería un
patrimonio inmaterial de la humanidad”, explicó y extendió su
agradecimiento a Rusia y la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY),
quienes enviaron gente a Europa para apoyarlos con los análisis.

El Atlas Epigráfico

La investigadora rusa admitió que con la finalización de las
investigaciones de los glifos no se cumplirá el último deseo de Yuri
Knorosov, que de 1952 a 1963 descifró la escritura maya cuando
estudiaba el Códice de Madrid.
“Su último deseo fue crear el Atlas Epigráfico que ya empezamos, pero
no lo terminaremos ni en esta generación ni en la que sigue, porque en
Yucatán hay tantas ciudades mayas que mis jóvenes estudiantes no
terminarán en este siglo de recopilar las inscripciones de cada zona
arqueológica y de cada vasija o cualquier pieza con inscripciones”,
comentó.
Para el Atlas Epigráfico usan piezas de técnicas especiales para las
fotografías que servirán para hacer dibujos y después lecturas, “es un
trabajo para varias generaciones”, insistió.
Proyecto sobre la música maya
Este 2018, en forma paralela impulsarán el proyecto del universitario
Santiago Sobrino, quien hizo un estudio sobre la música de los mayas
de la Península de Yucatán.
“El estudiante tiene un trabajo increíble que incluye una colección de
cinco mil piezas de instrumentos musicales, logrado como parte del
proyecto del desciframiento de la escritura mayas”, indicó feliz,
“porque pronto el mundo conocerá más del esplendor maya”.
El convenio de colaboración se realizó en marzo de 2016 en España ante
el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, así como con la
Universidad Estatal de Humanidades de Rusia.
La firma se realizó con el director general de Bellas Artes y Bienes
Culturales, Archivos y Bibliotecas de España, Miguel Ángel Recio
Crespo; la titular del Museo español de América, Concepción García
Sáiz, y la directora de Estudios Mesoamericanos “Yuri Knórosov”, Galina Ershova.

 

(Martha López Huan)