Mérida.- Sin duda, los Cachorros RM de Mérida ganaron más de lo que perdieron el domingo pasado en el Parque Kukulcán Álamo. Sí, tan sólo fue una final perdida, una que llevaron al límite en la que fue su campaña de debut en la Liga Naxón Zapata de Béisbol de Invierno.
Por eso, el presidente Carlos Baeza Manzanero puede estar satisfecho de que el proyecto dio más de lo que se esperaba, sobre todo cuando arrancaron con tres derrotas seguidas.
La directiva de los Cachorros supo enmendar el camino, sin alejarse del objetivo trazado al inicio, cuando se decidió participar en la campaña 2017-2018 de la Naxón Zapata: darle oportunidad a los jóvenes y representar dignamente a Mérida, con el apoyo del diputado Jorge Carlos Ramírez Marín y de un grupo de empresarios que creyeron en el proyecto.
El trabajar con los jóvenes funcionó, pues se pudo ver a un Luis “Wichi” García de titular y llamando la atención por su seguridad en todo momento, tanto a la defensiva como a la ofensiva.
Pero ese desarrollo de los jóvenes no podían darse, sino se tuviera gente de experiencia y calidad, pero sobre todo con gran humildad para enseñar, como Said Gutiérrez, Héctor Castañeda, José Gutiérrez y Sergio Pacheco, Alan Arredondo , Adrián Nicoli , Henry Carrillo, Miguel Ángulo, quienes eran los más experimentados.
El ensamblar a los jóvenes con gente de experiencia no se dio fácilmente, sobre todo, porque a los debutantes Cachorros les tocó debutar con los súper favoritos Tiburones de Progreso, con quienes perdieron en tres juegos en la gran final, y luego con los en ese entonces subcampeones Reyes de Tizimín, a quienes les quitaron el invicto en cuarto juego de la campaña y de ahí en adelante las cosas mejoraron.
La directiva movió piezas en la recta final y llegó gente como Manuel Durán, Fabián Segovia y Jorge Rivera, quienes aportaron su calidad e hicieron que el equipo crezca paso a paso, de la mano de su mánager Armando Caballero Delgado, lo que les permitió avanzar como el tercero mejor equipo de la competencia.
Ya en la postemporada, el pitcheo del “Burris” Gutiérrez, combinado con el relevo de Jorge Rivera les hizo ganar en dos juegos a Calotmul y después a los Reyes, a quienes igual vencieron en dos choques, por cosas del destino, ambos en Tizimín.
Llegaron a la final ante el favorito Progreso y cuando muchos esperaban que sean eliminados sin problemas, la serie se extendió al máximo.
En resumen, el balance de los Cachorros es más positivo que negativo y por ello deben aprovechar el descanso, para mantener la base de su equipo, mejorar algunos puntos débiles y seguir su apoyo incondicional al crecimiento de los jóvenes.
También deben buscar una casa permanente, porque por cosas del destino fueron el único equipo que tuvieron tres sedes en la campaña: el campo de Lucky Seven, el del Volante y el Parque Kukulcán Álamo.


