Mérida.- Cada año es lo mismo. Para estas fechas demasiada gente visita varios sitios en busca del regalo ideal para el amigo, el esposo, el hijo, el nieto o el vecino. A pocos se les ocurre obsequiar algo que motive al destinatario a pensar, que es lo que recomiendan los expertos.

 

En Yucatán, cuna del Gran Maestro Carlos Torre Repetto, no tiene que ser un dolor de cabeza esa tarea. En pleno corazón de la capital del Estado está “Diagonales”, la mejor tienda de ajedrez de México, donde se puede adquirir todo lo necesario para adentrarse en la batalla de las ideas.

Damas inglesas, bagamon, damas chinas y monopolio son otras buenas opciones para que los destinatarios de un obsequio se acostumbren a reflexionar, a analizar, tomar decisiones, calcular y actuar con lógica a cada lance. El juego es pensar, en cualquiera de sus variantes.

El juego ciencia, que cuenta con extendida afición por todos los rincones de Yucatán, es la variante que prefieren los entendidos. Y más ahora que hay planes, que van por muy buen camino, para que la Secretaría de Educación Pública (SEP) instaure en el próximo ciclo escolar la milenaria disciplina como materia regular en las escuelas de nivel básico.

Basta con un tablero y un juego de 32 piezas (16 blancas y otras tantas negras) para que se armen trepidantes combates en los que las armas, alfiles, torres, caballos, peones, reyes y alfiles, adquieren tanto poder como astucia y conocimientos empleen los estrategas que mueven los trebejos.

Lo accesible de los precios de un buen juego de ajedrez, de madera, plástico o cualquier otro material, además de que es una actividad que se puede practicar casi en cualquier lugar, por pequeño que sea, contribuye también a su crecimiento en el Estado, donde las competencias de todas las categorías y ramas son muy frecuentes.

En la “Casa del Ajedrez”, como se conoce a la céntrica Plaza Diamante (calle 62 x 63, contra esquina de la Plaza Grande de Mérida), los propietarios de “Diagonales” se esfuerzan continuamente por atraer a los niños al juego ciencia.

Con ese objetivo, traen tableros y trebejos multicolores, así como portapiezas de varios estilos, llaveros, lápices y plumas con motivos ajedrecísticos, en interminable afán por cautivar a los pequeños hacia la práctica de la milenaria disciplina.

En definitiva, si buscan un buen regalo, instructivo, es buena idea visitar la “Casa del Ajedrez”. Las estrellas del mañana, y también los representantes de la vieja guardia, se los agradecerán.