MÉRIDA.- El reincidente ladrón Armando Abraham Cruz Quijano (a) “Koyac” fue detenido luego que asaltó a un sexagenario, junto con cómplice dominicano, cuando el veterano salía de un banco de la colonia Alemán.
El juez de control Luis Edwin Mugarte Guerrero decretó como legal su detención, lo imputó por el delito de robo con violencia y le impuso a ambos la medida cautelar de prisión preventiva hasta el jueves 12 de octubre, cuando se les vincule a proceso.
Reny José Reynoso Morillo, oriundo de la República Dominicana, fue detenido junto con Cruz Quijano. El señor Mario Antonio Baquedano Cuevas, interpuso la denuncia en contra de ambos.
Los hechos se dieron el sábado 7 de octubre, a la 1 de la tarde, cuando los arriba mencionados interceptaron al señor Baquedano Cuevas al salir de un cajero automático, por el rumbo de la colonia Alemán, y con un cuchillo lo despojaron de 5 mil pesos.
Ambos fueron detenidos por elementos de la Policía Estatal por el rumbo del Lienzo Charro, y les encontraron el cuchillo y el dinero.
“Koyac” ha sido beneficiado con todos los procedimientos que ayudan a los delincuentes por el Nuevo Sistema de Justicia Oral: En octubre del 2015, entró al hotel “Lilas”, ubicado en la calle 69 entre 66 y 68, del centro, despojando al encargado de su celular y 1,050 pesos. Reparó los daños y obligó a la víctima a aceptar que se extinga la acción penal.
Días después entró al predio de su vecino Pedro Renán Rodríguez Núñez y al ser descubierto, golpeó a la víctima y fue procesado por el delito de robo calificado cometido con violencia. Se sometió a un procedimiento abreviado y fue condenado a 1 año y 5 meses de cárcel, el 1 de junio del 2016. Sin embargo recuperó su libertad con un módico pago, arrancándole el perdón a su víctima.
Más tarde fue objeto de otro procedimiento abreviado cuando, en compañía de su hijo José Alejandro Cruz Zapata, el 28 de septiembre del 2016, robó en la casa de la señora Wendy de la Cruz Toledano Cetina, ubicada en la calle 99 entre 64-A y 64-B de la colonia Delio Moreno. También se obligó a la víctima a llegar a un arreglo, con unas disculpas públicas y el pago de 1,500 pesos.


