PROGRESO.- Un lío laboral entre gente de la CROC y de la CTM causó fuerte tensión durante dos horas y media, porque bloquearon la entrada a dos autobuses a la terminal remota, además que motivó la presencia de un funcionario del gobierno estatal para resolverlo.

El problema comenzó a las seis de la mañana de ayer miércoles en la calle 29 con 72, debido a un conflicto entre la CROC y la CTM por los empleos que genera la construcción de una terminal de hidrocarburos en el puerto de altura.

El conflicto acabó las 8:39 de la mañana, luego de que Carlos Sobrino Castrejón, director de Gobierno de la Secretaría de Gobierno del Estado, llegó y les pidió a los dos dirigentes sentarse a dialogar con la empresa y llegar a un acuerdo.

Tras media hora de reunión en la calle, los dos directivos acordaron con Sobrino Castrejón sentarse en otro lugar para dialogar y llegar a un acuerdo para que los cetemistas también sean empleados, pero no dijeron el sitio de la reunión.

A las 8:39 a.m. los cetemistas levantaron el bloqueo y los autobuses se dirigieron a la terminal remota

El lío se inició a las 6 de la mañana, cuando unos 30 cetemistas que no están contratados para la obra llegaron a la calle 29 con 72 y se pararon frente a dos autobuses que a diario transportan a los croquistas de ahí al puerto de altura y, con ello, evitaron el traslado.

En el puerto de altura, desde junio pasado se construye esa terminal.

En septiembre de 2015, la Admnistración Portuaria Integral informó que Hidrocarburos del Sureste (Hidrosur), filial del yucateco Grupo Lodemo, ganó la concesión para 30 años, con mil millones de pesos construirá la terminal donde instalará tanques para almacenar aceites, hidrocarburos, cebo, etcétera; usará el muelle 7 de usos múltiples, generará 500 empleos indirectos y directos y debe poner en servicio la obra en este 2017.

La obra está a cargo de la empresa Ingenieros Electrónicos, Civiles y Eléctricos (Iecesa), que tiene sede en Ciudad del Carmen y es dirigida por Juan Carlos del Río González, afirmó Miguel Ángel Hernández Acosta, delegado nacional de la CTM, quien encabezó el bloqueo.

Hernández Acosta indicó que bloquearon la salida de los dos autobuses con croquistas a bordo porque Iecesa solo contrató a croquistas y los cetemistas quieren que les dé trabajo.

Además, agregó, la CTM pretende que los trabajadores tengan buenas condiciones laborales y salariales.

-Hay sindicatos que no defienden a los trabajadores sino a la empresa.

-Lo que queremos es que se emplee a trabajadores locales —abundó.

Raúl Rosado, quien dijo ser delegado de la CROC, le respondió que los trabajadores tienen excelentes condiciones laborales, buenos sueldos y hasta buen comedor.

Manuel Almazán Rodríguez, de Iecesa, a su vez dijo que emplean a 170 trabajadores, de los cuales 50 ya estaban en la terminal remota y 120 “secuestrados” en los dos autobuses debido al bloqueo de los cetemistas.

Poco después de las 6 de la mañana, llegaron policías municipales en tres patrullas, pero no lograron convencer a los cetemistas para levantar el bloqueo.

A las 7 a.m. arribaron agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), al mando del “comandante Cordero”, quien escuchó las versiones de Hernández Acosta y Raúl Rosado.

El primero dijo que es un lío laboral y demandan que contraten a los de la CTM.

El segundo insistió en que es un secuestro y que no tiene nada que tratar con el representante de la CTM.

La tensión aumentó a las 8 a.m., cuando Jorge Ayala Jiménez, representante de la CROC estatal, llegó y le pidió al comandante que detengan a los cetemistas porque él iba a denunciar ante la Fiscalía del Estado debido a que “se trata de un secuestro”, no de un lío laboral.

Dijo que la CROC tiene contrato colectivo de trabajo con Iecesa, pero se negó a mostrarlo a Hernández Acosta. “Con usted no tengo nada que tratar”, indicó.

El comandante exhortó a dialogar a los directivos sindicales, pero no aceptaron.

Minutos después Ayala Jiménez ordenó poner en marcha los camiones, y llegaron croquistas del puerto para apoyarlos, pero los autobuses no se movieron.

Los 30 agentes estatales y municipales se alistaron para despejar el bloqueo, lo que aumentó la tensión.