Monterey.- El ex lanzador yucateco, Gary Oskar Espadas Cabrera ingresó hoy al Salón de la Fama del Instituto Tecnológico de Monterrey (Tec de Monterrey) en una ceremonia en el campus de la capital regia.
“Uno de los objetivos ideales en la vida es dejar huella, dejar un legado de nuestro paso por la vida en nuestro entorno social. Para esto, nuestras acciones y omisiones forman parte de ese proceso”, dijo Gary en un mensaje ante los directivos en invitados especiales, entre ellos el presidente de los Sultanes de Monterrey, José Maiz García.
De hecho, Maiz García fue el encargado del colocarle el saco de nuevo miembro del Tec de Monterrey al yucateco, quien jugó para los Borregos del Tec durante su paso en un posgrado en esa institución educativa.
“Desde el primer día que pise el campus supe que empezaba una historia que ni en mis mejores sueños me pude imaginar. Mi formación primaria al lado de mi madre, que era maestra en una escuela pública de Mérida, Yucatán, no tenía como final en ese momento un posgrado en la mejor Universidad de México. Lo que tampoco sabía era que mi padre me iba a proveer de una herramienta como el béisbol, que me abriría muchas puertas en la vida, como la de ingresar al Tec”, indicó en su emotivo mensaje.
Gary, quien fue campeón con los Leones de Yucatán en el 2006, relató que la noticia de la selección lo dejó sin palabras.
“Cuando recibí la noticia que había sido seleccionado por el Comité para formar parte del Salón de la Fama de la Generación 2017, estoy seguro, que como muchos compañeros en su momento, considero es normal la sensación de asombro, sorpresa y hasta cierto punto incredulidad con la noticia”, señaló.
Agregó que no existen palabras que puedan describir la emoción que se siente en los minutos y horas siguientes a la noticia.
“Los recuerdos regresan y te hacen sentir vivo y de pie en la Institución como si nunca te hubieras ido, sin buscarlo, el TEC me brinca la oportunidad de dejar un legado”, recalcó.
Reconoció que la mejor herencia que podemos dejar como padres es la educación.
“Pero la preparación deportiva es igual de importante, en mi caso el béisbol fue detonante de mi crecimiento, fue mi carta de recomendación”, señaló.
Sobre su estancia en el Tec, Gary dijo que fueron dos años de mucho aprendizaje, pero en ese tiempo se forjó liderazgo, unidad, sentido de pertenencia.
“Soy Borrego desde entonces y para siempre”, concluyó.


