MÉRIDA.- Kalimba considera que se ha ido “perfeccionando” con la gracia de Dios. Habla de sus proyectos y su nueva felicidad: el nacimiento de Mikha
Kalimba revela en Mérida que se encuentra emocionado, ya que en los próximos dos meses llegarán dos maravillas a su vida: su bebé Mikha y su nuevo disco.
–La verdad estoy muy emocionado, porque voy a ser papá otra vez –dice el cantante, quien asegura le encanta venir a disfrutar las cálidas Tierras del Mayab.
Entrevistado antes de su participación en la III edición de “Música en el mar”, en el Puerto de Altura de Progreso, donde compartió el escenario con Matute y la DJ Mariana Bo, el cantante admite que es “bastante imperfecto”.
–Creo que me he ido “perfeccionando” con la gracia de Dios –dice sonriendo y evoca a su familia que crecerá en los próximos dos meses, “creo que septiembre será de muchas bendiciones, porque además del nacimiento de mi hijo Mikha, voy a lanzar mi nuevo disco que se ha estado cocinando desde más de un año”.
Kalimba desea impactar a sus admiradoras con el nuevo material discográfico, “espero que tenga buena aceptación”.
En Mérida, ya es un consentido: es la segunda vez que se presenta en el Puerto de Altura de Progreso, donde ofreció un espectáculo sui géneris en el marco de la tercera edición de Música en el Mar.
En 2015, en ese mismo lugar, fue uno de los protagonistas del concierto denominado “Jazz en el Mar. Un romance musical” al lado del maestro Armando Manzanero, Aleks Syntek, Natalia Lafourcade, Juan Pablo Manzanero y la Mérida Big Band.
Y otra vez triunfó con la Mérida Big Band, con quien logró envolver a los invitados en un mundo de romance y emociones al interpretar “No tengo dinero”, “Amar y querer”, “Estrellas rotas”, “Quién será”, “Sólo déjate amar”, “No me quiero enamorar”, “Tocando fondo”, “Volcán”, “Querida”, A mi manera”, “What a Wonderful World” y otros éxitos del ayer.
En su intervención, Matute puso de cabeza a la multitud, fue como una Fiesta en América, ya que la energía musical de la gira “Boombox Tour” se desbordó por todo el Puerto de Altura de Progreso.
Los invitados que llegaron en yates –por cierto, el número bajó en relación con los años anteriores –disfrutaron y bailaron en la cubierta, igual que aquellos que estaban en tierra.
Fue una noche alegre y llena de vida que se coronó con algunos éxitos de Rigo Tovar, como “El Sirenito” y “Mi Matamoros querido”, entre otros.
Por Martha López Huan


