PROGRESO.- La “pepineada” se suspendió hoy de manera anticipada, cuatro días antes de que concluya la temporada oficial, debido a que en la zona de Dzilam Bravo a los puertos del Oriente no hay suficiente pepino de mar y los buzos se descompresionan y mueren al exponerse más de la cuenta.
La desbandada de pepineros se inició ayer sábado por la mañana: más de 300 celestunenses que en unas 300 lanchas se habían trasladado a la zona de Dzilam para la captura del equinodermo decidieron suspender anticipadamente la pesca.
El fallecimiento de dos buzos frente las costas de Dzilam fue la gota que derramó el vaso. Los pescadores decidieron que no vale la pena continuar la “pepineada” por los bajos volúmenes de captura y el alto índice de descompresionados.
Como informamos ayer, el viernes fallecieron los buzos campechanos Carlos Javier Pastrana Fuentes, de 32 años de edad, y Víctor Alfonso Moo Cen, de 33 años, y un tercer descompresionado, Manuel Sarmiento Flores, de 53 años, oriundo de Dzilam González, fue trasladado en condición grave al hospital O’Horán de Mérida.
Un día antes, el jueves 8, José Antonio Pool “Kiko”, vecino de la colonia Vicente Guerrero de esta ciudad, sufrió descompresión cuando buceaba a ocho brazas (14.6 metros) de profundidad y a unas 20 millas (37 kilómetros) de esta cabecera, por el rumbo de Telchac Puerto.
Ayer una larga fila de lanchas pepineras navegó de Oriente a Poniente, de Dzilam a Celestún. Los ribereños pasaron frente las costas progreseñas a las 9 de la mañana. Algunos hicieron escala en la playa del malecón, donde fondearon las lanchas, para comprar alimentos para el desayuno y luego seguir la travesía.
La “pepineada” ya se acabó, no hay pepino de mar y los buzos se descompresionan y mueren. Mejor suspendemos la pesca y nos regresamos a Celestún para dedicarnos a la captura de canané y otras especies de escama” dijo el celestunense Juan Pool Pech.
Por su lado, Manuel Pech Bernal, de 43 años de edad, señaló que esta es una temporada “malísima, las lanchas sólo obtenían de 40 a 50 kilos y el precio más alto que les pagaron fue de 60 pesos el kilo, pero no hay (pepino)”.
La escasez obliga a pescar a mayores profundidades, lo que ocasiona que los buzos corran más riesgos de sufrir una descompresión.
El fallecimiento de dos buzos el viernes puso a pensar a muchos pepineros en que “no vale la pena continuar” ya que son mayores los riesgos que corren y muy bajos los volúmenes de pesca y los precios que se pagan.
El año pasado, de acuerdo con los celestunenses, les pagaban a $100 el kilo de pepino fresco, pero en esta ocasión les “machetearon” el precio hasta a $30 y $40.
También comentaron que frente las costas de Celestún el pepino está muy lejos y por eso se fueron a Dzilam.
Pool Pech dijo que la sobreexplotación del pepino, que no se dejó de capturar de manera furtiva durante todo el año, es la causa de que ya no haya esa especie en las costas de Yucatán.
La única parte donde abunda el pepino, como informamos, es la de Chicxulub Puerto, donde ayer salieron a pescar y planean seguir haciéndolo hasta el final oficial de la temporada, el martes 13 próximo. En la zona de Chicxulub a Telchac cada lancha con dos buzos, un manguerero y el patrón de la nave obtiene en promedio 150 kilos.
DIARIO DE YUCATÁN


