MÉRIDA.- La sombra del 2007 se agiganta cada vez más para el PAN y si en estos momentos en el escenario político yucateco no asomaba una victoria panista en las elecciones a gobernador, ahora con la grave división el triunfo parece una quimera.

“Montados en sus caballos”, los bandos que comandan Raúl Paz Alonzo, presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) y Renán Barrera Concha, y el de “Papá Toro” tienen una disputa a muerte por lograr espacios y seguidores, sin que importen los medios para conseguir el fin que persiguen, pero sobre todo sin importarles dividir al partido. Ellos quieren “carro completo”.

Panistas del bando del equipo vilista se quejan de que Paz no apoya al alcalde en los ataques que sufre de parte de varios enemigos, entre ellos del PRI y del gobierno del estado y que Renán deja mal y ataca a la Comuna.

Por su parte, seguidores de Paz y Renán se quejan de que “Papá Toro” usa toda la maquinaria a su alcance para tratar de desestabilizar al CDE y de servirse con la “cuchara grande”.

Después de repartirse cargos, a los que no están con el equipo de “Papá Toro” (Roger Torres Peniche) los dejaron fuera de toda jugada y en respuesta los afectados han reaccionado y le han asestado traspiés a los comandados por el ex priista.

Durante los primeros siglos, en las guerras, cuando las batalla era cuerpo a cuerpo, las estrategias servían mucho para vencer; una de esas estrategias era “divide y vencerás”, es decir dividían al ejército contrario para vencerlo.  En esta época “divide y vencerás” significa dividir el pastel, porque si te avorazas te atragantas. Ni Paz y Renán ni “Papá Toro” lo entienden y se enfrascan en una estéril guerra, que dejará como consecuencia una grave división en el PAN y luego una derrota electoral en 2018.

Los que conocen a los panistas saben que no ceden, es un gen “maldito” que traen y los hace creer que son tocados por la divinidad y representantes de la democracia pura. Es decir, si el CEN panista no interviene para dividir puestos y tratar de lograr unidad, el pleito seguirá y lo perdedores romperán filas y buscarán a quien apoyar. Ya se vivió en 2007 cuando dejaron fuera de la jugada a Ana Rosa Payán Cervera y el PAN, a pesar de ser gobierno perdió la elección a gobernador.

La derrota de su partido no le importa a los panistas relegados por los vencedores, pues los que quedan fuera prefieren que gane el PRI a que sus oponentes lo hagan. No trate de entenderlos, así son y punto. En el PAN la disciplina priista no existe.