MÉRIDA.- En el jardín de los juzgados penales tradicionales apareció este jueves en la mañana un simpático cartón, colgado de una mata de tamarindo, en el que se podía leer: “Prohibido a venir a llorar a este árbol. Se está muriendo de tanto lamento. Gracias”.

Lo anterior porque, como bien es sabido, los trabajadores del Poder Judicial del Estado, perciben actualmente bajas percepciones en sus sueldos y economía familiar, y ahí, debajo de ese árbol van a llorar sus penas.

También surgieron varias versiones sobre ese curioso cartel, entre las que se mencionaba que una funcionaria acostumbra sentarse en ese  arriate a llorar sus penas, mientras habla por teléfono.

En fin, que el mentado letrerito llamó mucho la atención y surgió el comentario al respecto, con la frase “que a quien le quede el saco, que se lo ponga”.