PROGRESO.- Luego de una airada protesta en las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) el que dijo ser superintendente y llamarse Roberto Quiñonez mandó cambiar un transformador ubicado en la calle 31-A entre 12 y 20 de la colonia Benito Juárez, para que dejara de haber apagones, los cuales se dieron cinco noches consecutivas sin que la dependencia hiciera algo al respecto.
Ayer martes a las 7 horas numerosas personas acudieron a protestar en las oficinas de la CFE y bloquearon durante unos 15 minutos el acceso a las instalaciones y luego pidieron hablar con un representante de la paraestatal; los atendió una persona que dijo llamarse Roberto Quiñones y ser el superintendente.
La airada protesta en el interior de las oficinas de la agencia de la CFE, ubicadas en calle 31 entre 60 y 62, rindió los frutos esperados, porque la paraestatal mandó cambiar el transformador para evitar más apagones, pues los vecinos amenazaron con quemar el poste de madera donde está el transformador.
Pidieron el número telefónico del ingeniero Quiñones “para que te podamos llamar en la noche cuando no tengamos luz”, le dijo Augusto Romero García,uno de los afectados, pero el representante de la CFE les dijo que llamaran el 071 que es para reportar problemas en el servicio, pero Bruno Sánchez reviró y le dijo que en las noches han llamado y la grabación responde que solo trabajan de 9 a 3 de la tarde.
Al final de cuentas la CFE mandó electricistas a cambiar el transformador, quitaron el de 25 KVA y colocaron uno de 37.5 KVA de mayor capacidad como pidieron los vecinos para evitar los apagones.
Narciso Ávila Palma, uno de los vecinos afectados, explicó que desde el jueves comenzaron a sufrir con los apagones, ya que la energía eléctrica se suspendía las 11 de la noche; llamaban al 071 y nunca hubo respuesta para restablecer el servicio y lo hacían al día siguiente. Acudieron a las oficinas de la CFE y les dijeron que tenían que recabar firmas solicitando el cambio de transformador.
El lunes en la noche a las 10:30, cuando se suspendió por quinta noche consecutiva el servicio, los vecinos afectados salieron a la calle, juntaron basura en la esquina de la 31-A con 18 y prendieron fuego para alumbrarse, pues ladrones aprovechando la oscuridad intentaron entrar a varios predios.
Agentes de la policía municipal y estatal llegaron a la calle donde los vecinos prendieron fuego e indicaron que no podían hacer nada para resolver el problema. El apagón afectó a unas 100 casas de ese rumbo y las familias no pudieron dormir por el calor y los moscos, lo que afectó a los niños que tenían que acudir a clases.-


