PROGRESO.- Tremendo alboroto se armó ayer, luego de que prestadores de servicios acusaron a una pareja de turistas, que estaba ebria, que habían robado artesanías, pero en respuesta ellos dijeron que les habían robado, porque tontamente el supuesto afectado hurgó en la bolsa de los extranjeros para sacar lo que supuestamente le habían hurtado.
Fue tal el alboroto que la policía tuvo que sacar a los estadounidenses de entre la gente y para proteger a los visitantes los subieron a una patrulla y los llevaron a la terminal remota, después del alboroto que comenzó a las cuatro de la tarde.
De esta manera, la jornada turística del crucero Carnival Triumph terminó de manera abrupta y en medio de un escándalo, ya que la pareja de pasajeros, al verse descubierta, insultó e incluso agredió a un agente de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) que llegaron al malecón, avisados que había un escándalo entre un vendedor y dos pasajeros.
El escándalo, que ocurrió a las 4 de la tarde en la playa del inicio del malecón cerca del andador de madera que une los dos malecones y terminó a un lado de la estatua de Juan Miguel Castro, propició amplia y rápida movilización policíaca, llegaron unos 30 agentes a bordo de patrullas estatales y municipales.
A la hora en que ocurrió el escándalo la mayoría de los pasajeros del Carnival Triumph, que llegó ayer jueves procedente de Cozumel ya se había retirado y sólo quedaban algunos turistas del barco que consumieron bebidas alcohólicas en la playa y ya presentaban los síntomas de ebriedad.
El crucero atracó a las 8:45 horas en la terminal remota con 3,375 pasajeros y zarpó a las 5 de la tarde. Entre los últimos turistas extranjeros que se quedaron en el malecón estaba la pareja, quienes según vendedores y meseros, estaban ebrios y pretendieron robarse artesanías de un vendedor.
Al llegar al lugar, los policías pensaron que los turistas del crucero eran las víctimas, pero las asajistas, meseros y vendedores que habían presenciado todo aclararon que los culpables era la pareja de turistas y no el vendedor.
Entre el jaloneo, la turista, que vestía short azul y blusa blanca, según los testigos, agredió a uno de los uniformados; el pasajero que tenía playera verde y bermuda azul marino, en inglés amenazó a un agente de la SSP de que le iría mal, según explicó un vendedor que habla ese idioma.
Jesús Cabrera dijo que los turistas se apoderaron de dos caracoles y una tortuga que vende como artesanías; la mujer lo metió en su bulto, pero el vendedor, avisado por otros compañeros corrió para alcanzar a los presuntos pasajeros ladrones y cuando les reclamó la pasajera le dijo que los tenía en su bulto y que los sacara.
Pero cuando el vendedor revisaba el bulto, los pasajeros comenzaron a escandalizar y en su idioma gritaban que les habían robado 20 dólares. Alguien avisó a los policías que estaban en el malecón, al poco rato llegaron patrullas con numerosos agentes para aclarar la situación,
Los vendedores salieron en defensa de su compañero y gritaron que los ladrones son los pasajeros, a quienes los uniformados los sacaron de la playa y los alejaron de la zona donde estaba el escándalo y llevaron en una patrulla donde los trasladaron a la terminal remota para que abordaran el crucero.
La pasajera no dejaba de llorar y gritar, a su paso decían que les habían robado, pero los testigos de los hechos se encargaron de aclarar que ellos fueron los que pretendieron robar artesanías.
Hasta el mediodía de ayer jueves la afluencia de pasajeros del crucero Carnival Triumph había estado baja, fue hasta las 13 horas cuando aumentó con la llegada de autobuses de turismo que retornaron de visitar las zonas arqueológicas.
Los pasajeros, como reiteraron los meseros y encargados de rentar palapas y sombrillas de playa, sólo consumen cervezas y algunas botanas, no son como los paseantes locales y nacionales que si gastan en pescado, cebiches y bebidas.
La afluencia de ayer estuvo baja, los prestadores de servicios estimaron que de los 3,375 pasajeros que viajaron a bordo del Carnival Triumph, solo unos 500 visitaron el puerto, se dedicaron a caminar, meterse al mar, y consumir cervezas.
En cuando a los paseantes locales y nacionales también estuvo baja la afluencia a diferencia del martes que para los prestadores de servicios fue un buen día de playa. La mayoría de los visitantes trajeron neveras con sus bebidas, rentaron sombrillas y palapas.
No hubo demanda de servicios náuticos como renta de motos y bananas, los módulos de masajes estuvieron con poca clientela.


