MÉRIDA.- A fin de seguir fieles a su doctrina, los presbiterianos yucatecos se sumaron a la postura de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México (INPM) de reprobar el matrimonio de personas del mismo sexo, ya que va en contra de los conceptos establecidos por Dios.

Con argumentos claros, precisos y razonables, los presbiterianos explicaron que obedecerán las leyes de nuestro país, siempre que no contravengan los principios de la palabra de Dios.

Los fieles del Estado avalaron el pronunciamiento de esta asociación religiosa, aclarando que están a favor del respeto a la ley y están en contra de las faltas a la moral, como sucede con las bodas entre personas con orientaciones sexuales diferentes.

Asimismo, se estableció que desde hace poco más de 140 años de su establecimiento en el país, “la Iglesia reconoce, respeta y observa los preceptos civiles contenidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos así como la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, y su Reglamento vigente y demás disposiciones legales”

Sin embargo, el acatar todas esas disposiciones se hará “siempre y cuando no contradigan los principios de la Palabra de Dios”.

“La INPM no guardará silencio ante regímenes que expresen pecado, injusticia, explotación, represión, segregación, abuso de autoridad y corrupción, que la Palabra de Dios reprueba categóricamente”, por lo que se reprobó los matrimonios gay.

En consecuencia, se consideró “es un momento en que es necesario no guardar silencio, porque nos encontramos ante una ‘expresión de pecado’, que está siendo legitimado por nuestro gobierno”.

En días pasados se presentaron las iniciativas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para declarar inconstitucional la definición absoluta del matrimonio que se celebra entre un hombre y una mujer, con tal de declarar inconstitucional cualquier ley que prohíba el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Para la INPM “se legitima así una nueva definición de ‘matrimonio’ en la que cabe la unión legal entre personas de un mismo sexo con el propósito de formar una ‘familia’ dentro de nuestra sociedad mexicana”.

De acuerdo con el documento presentado, se menciona que “el hecho de que el Estado cumpla con su obligación de garantizar la igualdad de derechos de toda persona y garantice su bienestar, no le faculta para legislar un nuevo concepto de ‘matrimonio’, contraviniendo un principio coherente con la naturaleza misma de la vida humana.

La INPM añadió que “el matrimonio es definido y entendido desde el principio de los tiempos, por lógica natural, la moral colectiva, la historia humana y por el sentido común, como un enlace voluntario y legal de un hombre y un solo hombre, con una mujer y una sola”.

“La Iglesia comparte como enunciación fiel del verdadero matrimonio y que está respaldado por las Santas Escrituras, que es la Palabra fiel de Dios, cuando dice: ‘Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne'”.

La enseñanza apostólica también reconoce que el matrimonio es solamente entre un hombre y una mujer.

“Así en la enseñanza bíblica no se encuentran argumentos para validar ningún otro modelo de la relación matrimonial que no sea entre un varón y una mujer. También en nuestros símbolos doctrinales se da por entendida esta definición del matrimonio”, agrega el documento firmado por los integrantes de la Asamblea General de la INPM.