Aguascalientes.- Los púgiles de la empresa A&T, Elías Espadas, Manuel “Venado” Ceballos y Abel Rueda triunfaron con contundencia y espectacularidad en la velada de la noche del viernes en esta urbe, donde los tres resolvieron sus respectivos combates por la vía del nócaut, bajando del ring bajo aplausos y el reconocimiento de la afición que hizo una buena entrada en la arena del Deportivo Ferrocarrillero de esta capital.

Espadas, quien tenía la imperiosa necesidad de ganar, lo hizo y lo logró de manera vistosa, espectacular, venciendo y noqueando al colombiano José David Mosquera al que tumbó en tres ocasiones.

El “cafetero” que antes de la función dio sin problemas el peso requerido por el manejador de Espadas, Mulio Tarragó  Montalvo (76.900 kilos de 77.000 acordados), salió a madrugar al yucateco, pero más pronto que rápido se encontró con la luz de los reflectores encima de su rostro.

Una combinación de recto de izquierda con gancho de derecha que se “comió” luego de una finta, lo puso en la lona al final del primer asalto.

Para el segundo, aún tocado, el moreno salió a buscar un “lucky punch” y Elías, sin desesperarse, lo contragolpeó para volverlo a tumbar. Valiente, Mosqueda se paró solo para volver a caer con golpes al cuerpo rematados por otra combinación al rostro, que lo mandaron a escuchar los 10 segundos de rigor. El tiempo oficial fue de 2:21 de la segunda ronda.

Espadas mejoró a 10-3-0 con seis kos, mientras que Mosqueda quedó con 16-9-1 con 14 kos.

Por su lado, Ceballos noqueó, también dejando tendido sobre el ring al potosino Miguel Cubos que oyó el décimo segundo del réferi al minuto de acción del tercer asalto.

Cubos, de menor estatura que el semicompleto yucateco trató de sorprenderlo con volados y luego de conectarlo en dos ocasiones, una de ellas potentemente en el primer asalto, despertó el temperamento del sureño que le soltó toda la cañonería hasta pescarlo.

Con un atuendo raro, peinado de trenzas, Ceballos logró desfondar con golpes al cuerpo al “tunero” que cayó y escuchó toda la cuenta.

Quien lució impresionante, fue el súperwelter Abel Rueda que con golpes precisos, sin ahorrar, pero también sin desperdiciar, le dio una paliza de santo y señor nuestro al hidrocálido Jorge Pedroza, que aunque llegó con porra, finalmente estaba solo sobre el ring con un energúmeno.

Con clase, buen boxeo, y velocidad, Rueda sorprendió a Pedroza en el segundo, luego de un tranquilo y favorable primer round y tras “estallarle una granada” en la cabeza lo mandó a dormir cerca de dos minutos en lo que los médicos de ring lograron reanimarlo.