MÉRIDA.- Las marquesitas son un delicioso postre yucateco que fue traído desde Izamal hasta esta ciudad, gracias a don Leopoldo Mena y a su hijo Vicente Mena Muñoz (a) “Polito”, una tradición que con el paso de los años ha llegado a varios rincones de la república mexicana.
Don Leopoldo Mena vivió en Izamal y era heladero de oficio, pero decidió viajar a la capital del Estado para seguir con este trabajo; años después, su hijo “Polito”, tomó a su cargo el negocio familiar de los helados.
Debido a su gran sabor, los helados hasta la actualidad son muy sabrosos, pero en temporadas de frío la venta disminuía, y en busca de que las ventas se mantuvieran, en esa época de hace más de 70 años, comenzó a vender solamente las barquillas a 50 centavos.
Fue tanto el éxito de la comercialización de sus barquillas, que llegó a tener grandes pedidos del nuevo producto, y es en el año de 1945, cuando las crepas nacieron, partió de la idea de ser innovador con la barquilla y comenzó a realizar el taco con distintos rellenos.
Para llegar al relleno perfecto, “Polito” hizo pruebas con carne molida, cajeta, miel de abeja y mermelada de diversos sabores, pero no fueron aceptados en los comienzos. Finalmente, su búsqueda del sabor perfecto culminó con la llegada del queso de bola o queso holandés, ya que los habitantes de la capital lo hicieron su favorito.
Entre los personajes de la época que consumían mucho este producto eran las hijas de un marqués, de modo que “Polito” decidió llamarlos Marquesitas.
