PROGRESO.- La tarea de ser papás incluye inculcar en sus hijos una serie de valores, los cuales ellos les transmitirás a sus hijos, indicaron varios papás entrevistados con motivo del Día del Padre, que se celebra hoy domingo.
Esos valores son el respeto, la lealtad y la responsabilidad, además de enseñar con el ejemplo a los hijos, según los entrevistados que hoy, junto con cientos de familias del puerto celebrarán el Día del Padre en sus casas, restaurantes del malecón y en la playa.
Los entrevistados, entre ellos el transportista Pedro Domingo Luna Estrada, de 87 años de edad y padre de cinco hijos, coinciden en señalar que inculcaron a sus hijos, el respeto a los demás, a ser leales y responsables en sus actos.
Entre los entrevistados también están el capitán de puerto, Bernardo Crespo Silva, así como el pescador José Acosta Azueta; el recolector de basura Francisco Balderas García, y el empresario Armando Reyes Maldonado, dueño de la funeraria Reyes Rodríguez.
Esos valores los heredamos de nuestros papás y lo transmitimos a nuestros hijos, para que éstos cumplan con heredar a sus descendientes, los valores de la responsabilidad en la vida diaria, lealtad, que sean respetuosos en sus trabajos y tengan en cuenta el servicio, indicaron los entrevistados, quienes están satisfechos de ser papás, pues sienten que han cumplido con su tarea, que también cumplieron como hijos al estar al lado de sus padres.
Los cuatro hijos de Armando Reyes: Luis Armando, María del Mar, Rafael Alberto y Carlos Andrés, crecieron en medio de féretros y así crece su nieta Mia Zoe, quien vive en la casa de los abuelos, en cuya planta baja se ubica la funeraria Reyes Rodríguez.
Al crecer entre ataúdes, estar en contacto constante con los muertos, dice Armando Reyes, sus hijos han aprendido a respetar a la muerte y también a ser respetuosos con los fallecidos; durante la preparación de los cadáveres que tienen que embalsamar, está prohibido que metan sus celulares en las salas donde preparan los cuerpos.
Armando Reyes se inició en el negocio fúnebre hace 28 años, de modo que sus hijos nacieron prácticamente en medio de los féretros y aprendieron poco a poco del negocio al ver lo que hacía su papá: ir por los muertos a la casa, clínicas o lugares en donde murieron, luego llevarlos a la funeraria y después al sepelio, una tarea cotidiana a la que se han acostumbrado y siguiendo el ejemplo del papá, a los cadáveres no los ven con morbo sino con respeto.
Mis hijos crecieron junto con la funeraria, me siento satisfecho como padre y orgulloso de mis hijos que están al pendiente del negocio, finalizó Armando Reyes.
Pedro Luna, de 87 años de edad y con 57 años de casado, tiene cinco hijos, 12 nietos y una bisnieta; se formó siguiendo el ejemplo de su papá Félix Luna Aldecua, “quien trabajó como burro” para sostener el hogar formado por 12 hijos.
Luna Estrada estudió hasta el quinto grado de primaria, ya que suspendió estudios para trabajar porque su papá tuvo otra familia. Se casó hace 57 años con Martha América Rivas Gamboa, originaria de Seyé, pueblo en donde la conoció cuando acudió a un evento evangélico. A sus hijos, Eula Esther, Martha Amparo, Ernesto Gamaliel, Grace Grisel y Karla Guadalupe, les inculcó los valores del servicio a los demás, el respeto y responsabilidad.
Como empresario transportista de carga, Pedro Luna, al cumplir el 21 de mayo pasado 87 años de edad, le cedió la estafeta del negocio a su hijo Ernesto, quien lleva las riendas de la empresa que cuenta con 25 tráileres y remolques. Su hijo aprendió el negocio del transporte de carga siguiendo sus pasos en los muelles portuarios y haciendo clientes.
El capitán de puerto, Bernardo Crespo, nació en Jamiltepec, Oaxaca y es hijo de campesinos; de niño acompañaba al campo a su papá Humberto Crespo Clavel, quien en la actualidad tiene 84 años; de ahí que le inculcaron la cultura de la disciplina, el respeto y el trabajo en equipo, pues los seis hermanos trabajaban juntos en las tareas que su papá les encomendaba.
El capitán Crespo Silva, de 54 años de edad, recordó que en su natal Jamiltepec despertaban a las cinco de la mañana para acudir a trabajar durante dos horas al campo, de modo que a las 7 horas retornaban a la casa para bañarse, desayunar y acudir a clases, pues entraba a las 9 a.m.
Esos valores, de responsabilidad y de llegar 15 minutos antes de la hora a un evento, se los inculcó a sus hijos Jamil Damián, Enya Carmina y Jameni Lizette, quienes antes de salir de casa para acudir a la escuela se bañan y visten de manera presentable.
Jamil sigue los pasos de su papá, ya que estudio en la marina mercante, ya se graduó como pilotín y ya adquirió el grado de piloto; sigue su preparación navegando para obtener el grado de capitán de altura y un día llegar a ser también capitán de puerto.
Bernardo Crespo indica que como papá, a pesar de estar navegando en buques mercantes, siempre estuvo al lado de su esposa Ana Lizette Buenfil Cardeña, cuando sus hijos nacieron.
A su vez, el pescador José Alberto Acosta Azueta no siguió los pasos de su papá Gonzalo Acosta Amaya, quien fue sorbetero, y aunque aprendió el oficio decidió ser pescador como sus tíos que se dedicaron a esa actividad.
Sin embargo, su hijo Iván siguió los pasos de su papá y desde niño comenzó a acompañarlo en la playa y se enamoró también del mar; los dos trabajan en equipo y salen a pescar todos los días. José Acosta enseñó a su único hijo a sortear las fuertes marejadas cuando se hacen a la mar para pescar con redes.
También lo enseñó a pescar con anzuelo y todas las bondades y secretos de la actividad pesquera, de modo que considera que es el mejor legado que le puede dejar a su hijo: el trabajo responsable y una vida sin vicios, pues José Acosta no consume bebidas alcohólicas ni fuma, y su hijo tampoco lo hace, de modo que en su opinión lo enseñó también a llevar una vida sana.
El recolector de basura Francisco Balderas, de 66 años de edad y nacido en Zacatlán de la Manzana Puebla, ex cirquero, pues laboró en los circos Ataide, Unión, Mágico Modelo y Osorio, entre otros, se casó cuatro veces; su primera mujer fue Manuela Herrera, con quien tuvo cuatro hijos; de la segunda sólo recuerda que se llamó María, era chiapaneca a quien conoció en Izamal y no tuvo hijos con ella. La tercera esposa fue Dominga Cortés Góngora, hermana del alcalde José, con quien tuvo un hijo, (Juan quien es también recolector); su cuarta esposa, con la que actualmente vive, es María Dorotea Pool, con quien tuvo un hijo, Rodrigo Ismael.
A sus hijos, señala “Pancho” Balderas, como lo conocen, les inculcó el valor del trabajo, de ser responsables con lo que hacen y respetuosos, sobre todo en su desempeño como recolectores, pues prestan un servicio público y se deben a sus clientes.


