MÉRIDA.- A más de una semana de que se inició el juicio oral en contra de los psiquiatras Pablo García Gutiérrez y Enrique Lara González, acusados de matar y desmembrar a su colega Felipe de Jesús Triay Peniche, la Fiscalía General del Estado prácticamente ha sido “arrinconada contra las cuerdas” por la defensa, al caer en contradicciones y evidentes falsas y alteradas declaraciones.

Varios de los testigos de la Fiscalía, entre ellos la agente de la Policía Ministerial, Alejandra Rebeca Gamboa Uitz, quien no pudo sostener desde cuando estaba estacionada la camioneta en la que encontraron el cuerpo de Triay Peniche.

Además, la novia de Felipe de Jeús desmintió al hijo de éste, ya que afirmó que el joven no vivió con su padre, como un día antes afirmó el muchachito.

A continuación un relato de lo que ha acontecido hasta ahora en el juicio:

 

En el primer día, el 1 de junio, la defensora de Pablo Santos, Janitzi Saraí Balderas, argumentó que la Fiscalía no precisa tiempo, modo y lugar de la participación en este homicidio, por parte de su cliente, en su escrito de acusación, por lo que buscará la insuficiencia probatoria.

También que se cateó un predio ajeno al que el juez de control ordenó (hubo un error en la dirección que se asentó), donde se levantaron evidencias y, por lo tanto, los diversos indicios y medios de pruebas son ilícitos.

Por su parte, la abogada de Enrique Lara, Luisa Patricia Castro González, argumentó que su cliente “no tiene el don de la ubicuidad” (estar en dos lugares al mismo tiempo), pues por motivos de trabajo estuvo entre el 15 y 16 de agosto de 2014 en Cozumel y Playa del Carmen (Q. Roo), de lo cual tiene pruebas y testigos.

Dijo que su cliente fue detenido el 25 de agosto por elementos de la SSP, junto con su esposa, hijos y personal de servicio, a bordo de su camioneta Xtrail, donde después curiosamente apareció el reloj del ahora occiso, al igual que la credencial para votar con fotografía de su defensor, en el citado departamento.

Señaló que los indicios se obtuvieron contraviniendo los derechos humanos y que no se respetó el debido proceso.

El 2 de junio, ya habían testificado cinco personas, todos ofrecidos por la Fiscalía General del Estado: Felipe Triay Novelo –hijo de la víctima-, Carlos Durán Canul, quien abrió una cuenta a nombre de la víctima; Rossana Alejandra Medina González, pareja sentimental del occiso; Alejandra Rebeca Gamboa Uitz, quien es agente de la Policía Ministerial asignada a la Unidad Antisecuestro de la FGE, y Sugey Guadalupe Corona Soto, ex perito en criminalística de la propia dependencia.

La Medina González señaló que inició una relación médico–paciente a finales de 2009 y principios de 2010 con Felipe Triay Peniche.

Desmintió la versión que el hijo de la víctima, ya que aseguró que el joven no vivió con su padre, en julio antes de su muerte, pues el joven radicaba con su madre.

La testigo vio un video de vigilancia del hotel “Hyatt” en el que se aprecia que pasa una silueta, la cual identificó como la víctima por su complexión y la manera de caminar.

Añadió que la última vez que tuvo comunicación con Triay Peniche fue alrededor de las 20:30 horas del 15 de agosto de 2014, cuando por medio de una llamada telefónica el psiquiatra le indicó que no podrían verse esa noche debido a que tenía que ir a revisar unos protocolos en el hotel “Hyatt”, por lo que quedaron en realizar la cita la noche del 16 de agosto.

Aunque manifestó que en ese momento Triay Peniche no le dijo con quiénes se reuniría, ella presume que fue con Enrique Lara, pues tiene conocimiento de que el ahora acusado lo ayudaba en eso.

La segunda testigo fue la agente de la Policía Ministerial, Alejandra Rebeca Gamboa Uitz, quien en el momento de la desaparición de Felipe Triay Peniche fue la encargada de realizar las investigaciones.

Indicó que el día 20 de agosto de 2014, alrededor de las 14:00 horas, estaba con el comandante Angel Soto Manzano cuando recibieron el reporte de la central de radio sobre que una camioneta Rouge placas ZAU9284 estaba estacionado desde hacía varios días en el estacionamiento de una tienda de autoservicio en Ciudad Caucel.

La testigo detalló la forma en que ella y su compañero preservación la escena, pero a preguntas de la defensa de Enrique Lara, admitió que no le constaba que la camioneta estaba desde hacía varios días en el lugar, debido a que no hizo entrevistas al respecto.

La tercera testigo fue la ex perito en criminalística de la FGE, Sugey Guadalupe Corona, quien describió la forma cómo inspeccionó la camioneta Rouge en el estacionamiento sin tocarla, y que se decidió remolcarla a los patios de la FGE para tener un ambiente controlado.

El día 3, como parte del desahogo de pruebas en el juicio por el homicidio del psiquiatra Felipe de Jesús Triay Peniche, compareció el conductor de la grúa que remolcó la camioneta Rogue, en que estaban las dos cajas con los restos de la víctima, José Abraham Sambra Ramírez, quien señaló que carece de capacitación para el manejo o preservación de indicios en una investigación.

Los fiscales entregaron un oficio al Tribunal Segundo de Juicio Oral en el que se informa que la carpeta de investigación sobre la presunta tortura denunciada por el acusado Pablo García Gutiérrez fue enviada al archivo, debido a que no se encontraron indicios para sustentar la demanda.

Luego presentaron un sobre grande manila en el cual supuestamente se encontraba una tapa de una caja de cartón, en la que la FGE señala que se levantó la huella dactilar del acusado Pablo García Gutiérrez, pero la defensa objetó esa prueba.

El argumento de la defensa fue que el sobre estaba abierto y eso le resta validez a ese medio de prueba, pues no existe la certeza de la autenticidad, precisamente por esa anomalía, ya que el embalaje debe estar bien cerrado.

Compareció de nueva cuenta la ex perito de la FGE, Sugey Corona, quien realizó una detallada exposición de la inspección del vehículo de la víctima en los patios de esa dependencia.

Que al abrir la caja más pequeña que estaba en la parte de la cajuela del vehículo, encontró cinco bolsas, de las que las tres primeras contenían prendas de vestir, telas y otros objetos que estaban impregnados de un líquido orgánico en descomposición, en la cuarta bolsa fue hallada una mano y extremidades inferiores.

Por ello, la última bolsa no se abrió, así como tampoco la caja más grande porque se canalizaron al Servicio Médico Forense ante la presunción de que contenían el resto del cuerpo de la víctima.

En el cuarto día de este juicio oral, el primero en comparecer fue el perito en criminalística de la FGE, Israel C. Valera para declarar sobre su intervención en la inspección que se realizó a la camioneta de la víctima.

Explicó las técnicas que utilizó en la inspección exterior como interior de la camioneta en cuestión, así como que recabó 14 indicios para ser procesados, aunque había otros documentos y cosas, pero los únicos que mencionó fueron los que le parecieron que pudieran aportar datos de prueba sobre este caso.

En el contrainterrogatorio, el especialista cayó en contradicciones a los manifestado en audiencias anteriores por la también perito de la FGE, Sugey Corona, ya que mencionó que el vehículo estaba en un área sin techo; mientras que su colega señaló que sí lo estaba.

También señaló que no utilizó el traje presurizado y que sólo portaba guantes.

En comparecencia anterior, la Corona Soto señaló que la camioneta estaba en el taller de vehículos de la FGE, que es un área techada.

Por tercera ocasión consecutiva, la perito Corona Soto compareció ayer ante el Tribunal Segundo de Juicio Oral, en esta ocasión para explicar su labor en los indicios hallados en una de las cajas que estaban en la parte posterior de la camioneta en cuestión.

Con el apoyo de 128 fotografías, la especialista explicó que se halló una sábana de cajón. Otra sábana, dos boxers, una toallas, 15 bolsas para hielo en cubitos, un pedazo de cable de 1.45 metros, seis guantes de látex, una carcasa rota de un teléfono celular, un fragmento de puro de la marca Cohiba, un encendedor y una tapa con líquido oleoso blanco. Estos artículos estaban en el interior de cuatro bolsas de plástico, así como manchadas con un líquido correoso de color café oscuro y que tenían un olor fétido.

En el momento del contrainterrogatorio, la defensa de Pablo García Gutiérrez trató de demostrar una contradicción entre el dicho de la perito que aseguró que ella trasladó, cuando en el acta de esa inspección, en el que aparece su firma, se indica que los indicios fueron trasladados por otro especialista.

Jorge Gilberto Salvador Ruiz, perito en Medicina Forense de la Fiscalía General del Estado, puso en entredicho la autenticidad de las evidencias, pues al declarar sobre si aparecía su firma en el embalaje original de la caja donde fue hallado parte del cuerpo del psiquiatra Felipe Triay Peniche, dijo que sí lo hizo, pero cuando se le puso a la vista admitió que no estaba su rúbrica.

En el sexto día de comparecencias de testigos ofrecidos por la Fiscalía General de Justicia del Estado, se presentaron dos peritos de la misma FGE, los cuales cayeron en imprecisiones, y una psicóloga de la CNDH, quien dijo que no se aplicó el protocolo de Estambul y emitió una opinión profesional sobre el estado mental de los acusados, que se quejaron de violaciones a sus derechos humanos.

Los testigos fueron la ex visitadora de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, especialista en psicología, Ingrid Ortigoza Suárez; el perito en química forense Pablo Antonio Rodríguez Medina, y la perito en dactiloscopia María del Mar Alcocer Serrano.