MÉRIDA.- La Fiscalía General sufrió hoy jueves un serio revés en el juicio en contra de los dos acusados de asesinar al psiquiatra Felipe Triay Peniche, ya que un testigo que ofreció contradijo lo que un día antes había dicho el hijo de la víctima, además de que agentes ministeriales no pudieron decir cómo levantaron el auto donde hallaron al cuerpo de la víctima.
Hoy jueves, en el segundo día del juicio oral contra los presuntos asesinos Enrique Lara González y Pablo Santos García Gutiérrez, la testigo Rosana Medina, quien fue ofrecida por los fiscales del caso, contradijo a Jesús Triay Novelo, hijo del asesinado.

La mujer debía hablar sobre los últimos días y momentos en los que convivió con Felipe de Jesús Triay Peniche y confirmó que era la novia del ahora occiso, pero afirmó que era falso lo que dijo el joven Felipe de Jesús, hijo de la víctima, respecto a que vivió con su padre quince días antes de que fuera ultimado.

Rosana precisó que, hasta antes de la muerte de su padre, Triay Novelo siempre vivió con su señora madre.
En el transcurso de la audiencia, una agente de la Policía Ministerial y una criminalística, ambas ofrecidas por la Fiscalía, no pudieron precisar cómo se hizo la maniobra para levantar la camioneta que estaba bajo un techo del estacionamiento del centro comercial del poniente, en donde fue hallado en cajas el cadáver del malogrado psiquiatra.

Como si no bastaran esos dos reveses, los fiscales se desistieron de la prueba documental fotográfica que ofrecieron sobre la ubicación y el levantamiento del vehículo Rouge Negro, con placas YZU-98-24, porque era obvio que les iba a resultar contraproducente.

De acuerdo con abogados que siguen el juicio, se abre la posibilidad que el caso se escape de las manos de las autoridades, de modo que pudiera quedar libre uno de los médicos acusados de asesinar y desmembrar a su colega.