PROGRESO.- Un bochornoso espectáculo dieron ayer jueves en el malecón dos vendedores, quienes ante la mirada incrédula de los turistas del barco Carnival Liberty se liaron a golpes, porque  uno le había “robado” un cliente al otro.

Hasta en el momento del pleito, a las 12:35, la jornada turística del día de crucero había transcurrido normal y con bajas ventas, pues el Carnival Liberty arribó de Cozumel, de modo que los turistas llegan “gastados”.

El pleito, que reunió a vendedores, artesanos y masajistas, fue a las 12:35 horas en pleno malecón, y el motivo fue la disputa de clientes, ya que uno de los vendedores le quitó un cliente al otro y ese fue el motivo de la bronca, presenciada por pasajeros del Carnival Liberty que caminaban por el malecón.

-Es el “Pulpo” que se está peleando con el “Chapatín”, corre vamos a separarlos-, dijo un artesano a otro vendedor al ver que a un costado del restaurante Saint Bonet, en la calle 78 a unos 10 metros de la avenida del malecón los dos vendedores se agarraban a golpes.

Varios vendedores que llegaron con sus celulares tomaron fotos y grabaron vídeos del pleito, pero ninguno separo a los rijosos. Uno estaba tirado en el suelo y el otro encima de él. Tras insultos de ambos pleitistas, el que estaba arriba lo soltó y huyó corriendo ante los gritos de vendedores y curiosos.

Aunque uno vende hamacas, el vendedor de alpaca le quitó un cliente, por ese motivo fue el pleito; siempre así sucede en los días de crucero, hasta que llegaron a los golpes y mientras los pasajeros se llevaron una mala impresión, ojalá que no afecte con el arribo de los demás cruceros –dijo un vendedor.

El pleito duró unos 10 minutos y los rijosos ya se habían retirado cuando llegaron policías municipales y estatales, avisados del escándalo en plena zona turística del puerto.

El Carnival Liberty arribó a las 8 horas de Cozumel y trajo a 3,304 pasajeros, de los cuales poco más de 1,000 visitaron el puerto, mientras que otros, como de costumbre, fueron trasladados a las zonas arqueológicas.

Los pasajeros recorrieron la playa, algunos contrataron servicios de masajes, compraron artesanías, hamacas, dulces, cervezas, pasearon en bananas y entraron a los restaurantes donde consumieron cebiches, bebidas alcohólicas y botanas.

El buen clima animó a muchos pasajeros a bañarse en el mar y pasar el día recostados en camastros y en las palapas del malecón.

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