MÉRIDA.- Este fin de semana oficialmente finalizó la cruel tradición del Kots Kaal Pato que se efectuó por más de un siglo en Citilcum, Izamal, con la firma del “Acuerdo para la Transformación del Kots Kaal Pato. Hacia una nueva cultura a favor de la paz y en contra del maltrato animal”.
El convenio fue firmado en la sede del Ayuntamiento por el alcalde del citado municipio, Warnel May Escobar, y las asociaciones civiles Humane Society Internacional, AFAD y Movimiento Conciencia.
En el evento estuvieron presentes también los diputados locales Elizabeth Gamboa Solís (PRI) y Josué Camargo Gamboa (PAN) así como representantes de la Codhey y de la Iglesia Católica de Izamal, que jugaron un papel muy importante en la erradicación de esta sangrienta costumbre.
Al final, se transmitió un video del conductor de televisión Marco Antonio Regil, quien felicitó a todos los involucrados en la firma de este acuerdo.
Manifestó que según estudios del FBI, los asesinos y psicópatas comienzan matando animales antes de hacerlo con personas.
Explicó que torturar y quitar la vida a los animales es la forma en la que los delincuentes pierden la sensibilidad para luego hacerle daño a otras personas.
Dijo que no se trata solo de pensar en los animales, sino también de generar ua sociedad que viva en armonía con otros seres vivos. Se trata también de enseñar a los niños a respetar a todos los que los rodean.
Manifestó que por cuestiones de trabajo en los Estados Unidos no pudo estar presente en la firma de este convenio, pero resaltó el cariño que le tiene a Yucatán porque su papá era de este estado y su abuelo, de la península.
Como se sabe, el Kots Kaal Pato era una tradición que se realizaba cada mes de abril en honor a San Bartolo, y consistía en cazar a diferentes especies, principalmente patos, para luego colgarlos y matarlos a golpes (como si fueran piñatas).
También se les asesinaba a pedradas o se les cortaba la cabeza estando vivos, como parte de un ritual en el que participaban todos los habitantes que quisieran.
Hoy gracias a la buena voluntad de las autoridades, de las organizaciones no gubernamentales, de la iglesia católica y de los mismos habitantes de Citilcum ya no se llevará a cabo.


