PROGRESO.- Decenas de spring breakers animaron el día ayer en el malecón de este puerto, pues derrocharon alegría, bebieron bebidas alcohólicas y derrocharon muchos dólares, lo que dejó contentos a muchos prestadores de servicios.

El derroche de dólares se reflejó en la compra de botanas, en la renta de motos acuáticas y terrestres, en la práctica de volibol playero, en deportes acuáticos, en la compra de artesanías, tatuajes y en el trenzado de cabello a las pasajeras.

Para que fuera una jornada llena de diversión, los estudiantes estadounidenses tuvieron como cómplice el buen clima que prevaleció durante todo el día.

Los spring breakers llegaron a bordo del crucero Carnival Elatión, que arribó procedente de Cozumel, el buque de recreo atracó a las 7:30 de la mañana en la terminal remota. Trajo a bordo a 2,326 pasajeros, poco más de la mitad fueron jóvenes universitarios que se encuentran de vacaciones escolares.

Desde las 9 de la mañana las playas del malecón comenzaron a ser invadidas por los numerosos jóvenes que llegaron a bordo de autobuses de turismo que los transportó desde la terminal remota y los trasladó a la playa, los dejaron en el restaurante Eladios donde les sirvieron bebidas alcohólicas, tequila, cerveza, cocteles.

La algarabía juvenil reinó durante cinco horas en la playa del malecón, los spring breakers no solo consumieron bebidas alcohólicas que les sirvieron en los restaurantes y palapas, sino que también compraron cervezas en los expendios.

Mientras grupos de jóvenes jugaban volibol playero, otros bailaban y recibían como premios tequila que les ofrecieron en los restaurantes, otros rentaron bananas y motos acuáticas para recorrer el mar, por las motos pagaron a 40 dólares la hora y por la banana a cinco dólares por pasajero.

Grupos de pasajeras se metieron al mar para nadar, otros solo caminaban con sus vasos de cerveza que les sirvieron por los meseros, pues contrataron paquetes completo que incluyeron bebidas y botanas.

Otras pasajeras contrataron servicios de masajes y se alejaron de los grupos que consumían cervezas, algunas pidieron que les  trencen los cabellos, servicios por los que pagaron 40 dólares. Los jóvenes rentaron motos terrestres y los adultos contrataron tours para visitar Mérida y las zonas arqueológicas.