PROGRESO.- Seis meses después de un terrible accidente, Oscar Andrés Maldonado Quezada, a quien lesionó de gravedad un taxi de la ruta a Chelem, sigue postrado en una cama de la Clínica del CEMA, en donde ya debe $150,000 porque la Aseguradora General de Seguros dejó de hacerse cargo de los gastos, denuncia la mamá del afectado, Candelaria Quezada Pasos.
La clínica dejó de darle atención médica a mi hijo, de modo que sólo lo tiene ahí, ya que las medicinas que necesita yo las compro, además de que la denuncia en el Ministerio Púbico no avanza”, precisa la entrevistada.
La denunciante dice que la aseguradora la engañó al decirle que firme de acuerdo a cambio de apoyo total al afectado, pero al final de cuentas esa empresa aseguradora incumplió y dejó a su suerte a Oscar Andrés.
El accidente ocurrió el 11 de agosto, a las tres de la tarde, cuando Oscar Andrés se resguardada de la lluvia sentado sobre su moto y debajo del puente a Chelem, a la entrada de Progreso; el joven volvía de su trabajo en la empresa Cordisur, pero debido a la lluvia el taxista de Chelem perdió el control del vehículo, dio varias volteretas y aplastó a Oscar Andrés.
Inicialmente lo trasladaron al Hospital O’Horán, en donde se debatía entre la vida y la muerte en medio de poca atención, hasta donde fue Jorge Zapata, representante de la aseguradora quien pidió llegar a un arreglo para resolver la situación de su cliente y darle inmediata atención a mi hijo.
A cambio del desistimiento prometieron atención total a mi hijo, hasta su absoluta recuperación, así como el pago de todos los gastos médicos y demás colaterales; ese sujeto dio un baucher abierto para entregar al hospital y obtener una cobertura total mientras durara su recuperación, precisó la entrevistada.
De acuerdo con la mamá de Óscar, éste sufrió los siguientes daños: la cadera destrozada, y el desprendimiento de una parte del cerebro; estuvo en terapia intensiva poco más de un mes, en coma, estado en el que le practicaron dos cirugías para incrustarle placas y tornillos, para sostener la cadera.
Necesitaba una tercera operación, pero el ortopedista Franco Rufino se negó a hacerla con el argumento de que “en la condición en la que Óscar quedaría no le veía el caso, pues estaría postrado y descerebrado’.
En adelante, Óscar sólo recibía continúa atención de su médico internista y luego fue pasado a un cuarto, aun en condiciones graves. Luego de tres meses lentamente mi hijo empezó a recuperarse milagrosamente, asegura la entrevistada.
Sin embargo, el 20 de Noviembre de 2015 el ortopedista Franco Rufino me avisó que la Aseguradora General de Seguros S. A. B. le daba dos días para salir de la clínica, puesto que dejarían de pagar todos los servicios del CEMA y de los doctores.
Allí me enteré que él (el ortopedista) era el coordinador /enlace de la Aseguradora General de Seguros S. A. B.
Debido a esto, la entrevistada contrató un abogado y se habló con el gerente de la Aseguradora General de Seguros, Carlos Fajardo, quien le dio evasivas y le ofreció una ridícula cantidad de dinero para terminar el asunto, lo fue rechazado por la denunciante.
Candelaria también denuncia que la administración del hospital CEMA empezó a hostigarla y a amenazarla sacarla de ahí, junto con su hijo.
Peleen sus problemas fuera del hospital, ya que la clínica es un negocio y con su hijo sólo tenemos pérdidas, ya que no nos dejan ningún ingreso”, le dijeron en el nosocomio.
A final de cuentas, el joven sigue en la Clínica sin atención médica, y Candelaria ha hecho abonos pequeños a la cuenta, cuenta responsable de la ASEGURADORA GENERAL DE SEGUROS S. A. B. Sin embargo, las medicinas que le dan a Óscar las compra la mamá, quien no se ha negado a pagar, pero eso debe hacerlo la aseguradora.
Durante este tiempo solo una vez lo visitó un neurólogo, el doctor Escalante, el fisioterapeuta de apellido Rosado no le dio de alta, con el argumento que al ser un problema neurológico no se podía definir una fecha de recuperación total.
Candelaria dice que denunció en el Ministerio Público, instancia que se ha tardado en dar seguimiento al caso.
En vista del abandono de la aseguradora, la quejosa tramitó un amparo para proteger la integridad de Oscar Andrés.

